La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) y el Centro de Automoción Europeo (AIC) han organizado el foro"Actores globales con una fase de producción local competitiva", con el objetivo de que representantes del sector, administraciones públicas, universidades y proveedores de tecnología debatieran sobre las recetas de futuro para un sector muy debilitado desde el estallido de la crisis europea y analizar cómo mejorar la competitividad manteniendo la fabricación de los automóviles en Europa.


En el foro se ha considerado inevitable el cierre de plantas de producción de vehículos en Europa, por la necesidad de ajustar el exceso de capacidad y de recuperar la competitividad. "Hay un exceso de capacidad (productiva) respecto a la demanda, pero según los Estados miembros, esto no pasa, al menos no dentro de su territorio", advirtió el vicepresidente de la división europea de Ford, Wolfgang Schneider, durante el evento. También pidió una "moratoria en las regulaciones" del sector, ya que consideró que la UE sufre un exceso de regulación, y una mayor flexibilidad laboral.
"Nadie quiere mover las fábricas fuera de Europa", afirmó Schneider, "pero necesitamos incentivos para estar en Europa". En este sentido alertó del riesgo de abrir el mercado europeo a otros países sin que haya una reciprocidad real y puso como ejemplo a Corea del Sur, que está siendo investigado por la CE tras una denuncia presentada por Francia.
"La globalización en el sector de la automoción ha dado lugar a cambios sustanciales en los negocios y enfoque de mercado", destaca la AIC (centro ubicado en Bilbao) en la página web del evento. La apertura de los países emergentes, como China o India, ha supuesto el aumento de los mercados para los fabricantes de automóviles y, con ello, la apertura de nuevas posibilidades de negocio. Sin embargo, la dura competencia que suponen los fabricantes de estos países para las firmas tradicionales como los europeos y la caída de la demanda interna en la Unión Europea ha puesto en una situación complicada a grandes del motor como Ford o Renault, que se han visto forzados a cerrar plantas y reestructurar sus plantillas.
Desde 2008 se han destruido el 10 % de los empleos relacionados con la industria y que la cuota de exportaciones europea en el mundo cayó del 45% al 40% entre 2006 y 2010, al tiempo que el mercado europeo de turismos vio descender las matriculaciones en septiembre en el 10,8 %, lo que supone un 7,6 % menos durante los nueve primeros meses, en comparación con el mismo periodo de 2011.