El presente y el futuro de los coches eléctricos está condicionado por su rentabilidad para el usuario, el tiempo de recarga y el desarrollo de infraestructuras. En lo referido a la rentabilidad para el conductor es el precio de la batería lo que más aleja los eléctricos de ese objetivo ya que, ahora mismo, la batería supone la tercera parte del coste final de un coche eléctrico .

Hoy día el precio de las baterías para los vehículos eléctricos se sitúa en torno a los 500 € el kWh, lejos del umbral de rentabilidad para el usuario. Por ese motivo el trabajo fundamental de la industria se orienta en el sentido de su abaratamiento.

La consultora McKinsey & Company ha publicado un estudio sobre la evolución a futuro de estos precios en relación con el precio del combustible (cuanto más suba el precio de los combustibles, más cerca estará el umbral de rentabilidad de las baterías). Según dicho estudio, si el precio de las baterías se reduce de 200 euros el kilovatio hora, el coche eléctrico sería plenamente competitivo frente al de combustión.

El mismo estudio predice que las baterías de ion-litio lograrán llegar a la cota de los 200 €/kWh en 2015, se situarán en los 160 €/kWh en 2020 y a llegarán a los 130 €/kWh en 2025.

El impulso de esa prevista bajada de precios viene de la mano del incremento del precio del combustible que "anima" la inversión en investigación en baterías y, al tiempo, facilita su masificación y la consiguiente reducción en los costes de producción.