Juan Antonio Sánchez Torres, presidente de Ganvam,  piensa que la subida del IVA en tres puntos, hasta el 21 % en el tipo general, que hoy ha anunciado el presidente  de Gobierno, Mariano Rajoy, encarecerá en unos 650 euros de media el  precio de los turismos, lo que supondrá'
un obstáculo insalvable' para  muchos de los concesionarios que ya se encuentran en 'números rojos'.

Sánchez Torres dice que el impacto de la medida será incluso peor en lo psicológico que en lo material, ya que para muchos posible scompradores representa "la gota que colma el vaso" en un ambiente marcado por los recortes, la recesión económica, la escasa financiación, el aumento del desempleo y la incertidumbre de cara al futuro.

Además, recordó que "llueve sobre mojado" tras la subida aplicada en verano de 2010 coincidiendo con el fin del Plan 2000E, una "combinación explosiva" cuyo efecto inhibidor del consumo queda patente en el agravamiento de la caída de ventas registrado desde entonces.

Esta situación, prolongada durante dos años, ha lastrado la rentabilidad media de los concesionarios hasta un resultado negativo del -1%, lo
que unido a los importantes descuentos que ya están aplicando -con rebajas de hasta 5.000euros- hará harto difícil que los negocios puedan asumir omo hicieron anteriormente el sobrecoste generado por el nuevo alza del IVA.

También el área de la posventa -tradicional salvavidas de la rentabilidad de los concesionarios hasta hace un par de años- se veráp erjudicada
por la nueva subida, pues tanto el precio de los recambios como las tarifas por los servicios de reparación y mantenimiento se verán aumentados. Ello se produce "en el peor momento posible" para la seguridad en carretera,después de que los pasos por el taller se redujeran entre un 4%y un 7% durante el pasado año.

El alza de precios en el sector, unido a la reducción general del consumido interno y la falta de financiación, se traducirán "a buen seguro" en una nueva destrucción de pymes y puestos de trabajo en las redes de distribución, que vendrán a sumarse a los 40.000 empleos y 2.500 pequeños y medianos negocios desaparecidos en los últimos años.

El único modo de evitar esta debacle sería, a su juicio, la coincidencia en el tiempo de la aplicación del IVA con la puesta en marcha de un nuevo plan de activación de la demanda basado en la retirada de los vehículos de mayor edad a cambio de la compra de uno nuevo o usado
de hasta cinco años, lo cual contribuiría además al rejuvenecimiento del parque. Este movimiento que los vendedores califican de "estratégico" no sólo  dinamizaría las ventas, sino que además contribuiría a engordar las maltrechas arcas públicas gracias al retorno fiscal que aportan el IVA, el Impuesto de Hidrocarburos y el Impuesto de Matriculación, en su caso.

"La inversión estatal se recuperaría con creces, el mercado no se resentiría por la subida de impuestos y los conductores podrían renovar sus coches por otros más jóvenes y seguros",indicó el responsable de Ganvam, en lo que "sin duda sería la jugada perfecta para todos".