La investigación de la Benemérita se inició el pasado mes de octubre al tener conocimiento, a través de una estación de ITV, de las anomalías detectadas en el número de identificación de un vehículo presentado a inspección periódica, recoge el Diario de Córdoba.

Este tipo de acciones no son una práctica habitual a pesar de que podrían ser realizadas por cualquier centro autorizado para la destrucción de vehículos, pues son los que cursan las bajas de los vehículos de forma telemática.

Sin embargo, la Guardia Civil indica que hay que tener en cuenta no sólo los supuestos delitos de falsedad y estafa, cometidos normalmente con fines lucrativos, sino el riesgo para la seguridad vial, al poner en circulación un vehículo que ha sido dado de baja, normalmente por tener demasiada antigüedad o haber sufrido algún accidente.