Un estudio de la DGT demuestra que el riesgo de accidente aumenta en los conductores de más edad, hasta el punto que el 22 % de los siniestros con víctimas mortales están protagonizados por mayores de 64 años.

La mitad de los conductores mayores, por su parte, considera que los vehículos no están adaptados a sus necesidades y el 41 % aún no se sienten del todo seguros en ellos.

Entre los cambios que reclaman sobresalen los necesarios para adaptar el coche a sus "achaques" más frecuentes, como una mayor amplitud que les permita estirar bien las piernas, ventanas más grandes (para poder ver bien todo lo que pasa a su alrededor) e incluso asientos más altos, que hagan olvidar los tan temidos dolores de espalda.

Del equipamiento disponible en los coches actuales, el 84 % de los conductores más longevos piensa que la dirección asistencia es indispensable, pues les permite maniobrar fácilmente sin poner a prueba su fuerza a la hora de aparcar.

Le sigue en el 'ranking' el airbag en todos los asientos, que a tenor de la lógica pérdida de reflejos, se convierte en un elemento de vital importancia para el 77 % de los encuestados, al igual que sucede con el sistema de frenado ABS (72 %).

Otros elementos determinantes para los coches de los más veteranos son el aire acondicionado (68 %), indispensable para afrontar las olas de calor que golpean con mayor fuerza a la tercera edad; y la radio integrada (67 %) para sintonizar programas que les haga compañía al volante.

Sin embargo, la encuesta resalta que nuestros mayores no son amigos de las nuevas tecnologías, como los sistemas de asistencias al aparcamiento que protegen de maniobras peligrosas (35 %) y la cámara trasera que facilita la marcha atrás (16 %).