En plena operación salida cada vez son menos los coches que visitan el taller para la puesta en marcha de su vehículo. El cambio de aceite, la presión de los neumáticos, el estado de las luces, los filtros del aire y todo lo que tenga que ver con el sistema de seguridad son las tareas que se deberían hacer antes de realizar un viaje, según explican en un reportaje del diario extremeño Hoy.

Generalmente las revisiones del coche se efectúan durante todo el año y cuando llega el momento de las vacaciones la puesta a punto está hecha, para no encontrarse con algún problema mayor por no haberla llevado a cabo antes. Pero los descuidos, a lo que se suma la necesidad económica, hacen que se apure hasta los últimos días para el arreglo de pequeños fallos para salir del paso, o que ni si quiera se vaya al taller. Los encargados consultados por este diario señalan que los usuarios se arriesgan cada vez más a salir de viaje con las ruedas, amortiguadores, pastillas y discos de freno en mal estado, entre otros problemas, que son los que hacen que muchos accidentes se produzcan.

Junto a esto, destacan que una de las principales causas del descenso de clientela en los talleres mecánicos es la disminución de personas que viajan.

Otro problema añadido para los talleres es que muchos de los clientes que deciden hacer una revisión a su vehículo se encuentran con piezas en mal estado con las que no contaban o que superan el precio imaginado. Ante esta situación los propietarios tardan en ir a recoger el vehículo por no poder hacer frente al pago, suponiendo a la larga un gasto añadido por el precio a pagar por la permanencia del vehículo en el taller. Apurar las revisiones y no reparar las anomalías más importantes que pueda tener el coche es otro de los motivos de decadencia del sector.

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