El Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente (Plan PIVE), puesto en marcha por el Gobierno para estimular la venta de coches, se ha encontrado con un problema para su aplicación entre los concesionarios afectados por estar en concurso de acreedores.


No estar al día en sus pagos de la Seguridad Social y Hacienda es un problema que afecta a un buen número de concesionarios y es una situación que impide el alta como colaborador del Plan PIVE.
Las empresas afectadas están intentando conseguir el dinero necesario para liquidar su deuda y poder adherirse al plan. «Quien no lo haga, lo tendrá muy difícil para salir adelante», ha declarado Manuel Palma, representante de Faconauto en la Comunitat Valenciana, quien recalcó que la situación del sector es cada vez peor, puesto que se arrastran ya cuatro años de crisis.