Muchas veces, los talleres se ven en la situación de que el cliente renuncia a la reparación de su vehículo ya sea no aceptando el presupuesto inicial o rechazándola una vez que se está llevando a cabo. También puede darse el caso de que tras la diagnosis no se detecte ninguna avería. Ahora bien, ¿tiene el cliente que abonar todas las operaciones realizadas en estas situaciones? La Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam) da respuesta este mes a través de su libro 'Las preguntas fundamentales del sector automoción y las soluciones de Ganvam' a las dudas más frecuentes a las que deben enfrentarse diariamente los talleres en su actividad.


Cuando una vez examinado el vehículo no se detecta ninguna anomalía o el cliente no acepta el presupuesto, las operaciones realizadas podrán cobrarse si todas ellas aparecen reflejadas junto a su precio en el Resguardo de Depósito u Orden de Reparación. En Comunidades Autónomas como Andalucía se exige también la aceptación previa por parte del cliente del coste del presupuesto. Si su conformidad no ha sido recogida por escrito previamente, el taller sólo podrá cobrar por aquellas actuaciones que demuestre que eran absolutamente necesarias para ello.
Asimismo, en el Resguardo de Depósito debe constar una descripción sucinta de la reparación o servicios que el taller debe prestar. El presupuesto, firmado por el taller y el usuario, hará las veces de resguardo de depósito.
Por otra parte, todo consumidor tiene derecho a un presupuesto por escrito en el que se indiquen las reparaciones a efectuar. La normativa establece que sólo se procederá a la realización del servicio una vez firmado el presupuesto o si consta la renuncia a éste de forma fehaciente. A su vez el presupuesto puede servir como prueba en los casos en que no sea fácil diagnosticar la avería.
El usuario puede desistir de la reparación o servicio contratado en cualquier momento siempre y cuando abone al taller el importe de los trabajos realizados hasta ese momento, incluyendo la mano de obra y las piezas incorporadas o adquiridas específicamente para el vehículo.
Tanto en una situación como en la otra, el taller devolverá el coche en las mismas condiciones en las que le fue entregado, por lo que podrán retirar los repuestos y materiales que, en su caso, se hayan incorporado. Si no es posible su recuperación, el usuario tendrá que pagar las piezas incorporadas al vehículo y también aquellos elementos que fueron adquiridos específicamente para la reparación presupuestada.