La Policía alemana registró, el 15 de octubre, las oficinas de Opel en Alemania, en sus sedes de Rüsselsheim y Kaiserslautern, por sospecha de fraude en sus motores diésel. Las pesquisas giran en torno la presunta existencia de un software ilegal instalado en 95.000 automóviles con motor diésel que camufla las emisiones de gases contaminantes, según informa el diario alemán Bild y recoge El País.

Las unidades que son sospechosas de incorporar dicho dispositivo corresponderían a los modelos Insignia, Zafira y Cascada, fabricados por Opel en los años 2012, 2014 y 2017. "Estamos investigando un posible fraude", ha señalado la fiscal Nadja Niesen a Bild.

Por su parte, Opel se ha limitado a señalar que "coopera plenamente con las autoridades". En 2015, la organización medioambiental alemana Deutsche Umwelthilfe detectó problemas con los óxidos de nitrógeno en unas pruebas realizadas en Suiza a un Opel Zafira, acusación que fue desmentida por el fabricante.