“El nivel de ambición propuesto en la legislación de emisiones de CO2 post-2020 para automóviles y furgonetas impulsará la rápida transformación del paisaje automotriz tanto en la carretera -con una cantidad significativa de vehículos eléctricos y electrificados- como en la industria, donde las tecnologías de propulsión alternativa se convertirán en una parte regular de la práctica de fabricación”. Así lo afirma Sigrid de Vries, secretaria general de Clepa, que destacan cómo los proveedores están completamente inmersos en esta profunda transformación, ya que industrializan aquellas tecnologías que ayudan a que el transporte sea seguro, inteligente y sostenible.

“Entonces, ¿qué significa esto en realidad?”, se pregunta la responsable. “La industria de suministro se centra en los resultados, en la reducción de emisiones, no en elegir una tecnología ganadora. A Clepa le preocupa, sin embargo, que el nivel de ambición exigido por algunos miembros del Parlamento Europeo sea exactamente el opuesto”.

“La electrificación es una vía popular y por buenas razones, pero se necesitan más soluciones para cumplir las obligaciones de Europa en virtud del acuerdo de París”. En palabras de Sigrid de Vries, en el escenario de reducción del 30% descrito por la Comisión Europea, ya supone una electrificación sustancial de la flota de vehículos: la evaluación de impacto estima una participación de alrededor del 45% que comprende híbridos suaves, híbridos enchufables y vehículos eléctricos a batería.

“Esta evaluación es, de hecho, conservadora”, asegura la secretaria general. “La industria estima que la cifra será al menos del 60% y muy posiblemente mucho más alta que eso, ya que las tecnologías se combinarán cada vez más para cumplir los objetivos de emisión y para satisfacer una gran variedad de necesidades de transporte de forma personalizada. En otras palabras: objetivos de reducción más elevados no son necesarios para desencadenar una transformación que ya está en curso de forma inequívoca”.

Es importante destacar, según Clepa, que 'electrificación' es el nombre del juego, no 'eléctrico'. “En la movilidad futura, la electricidad y la combustión irán de la mano en muchas formas y variaciones. Las diferentes tecnologías satisfacen diferentes necesidades y circunstancias de movilidad, a menudo en un mismo automóvil: un híbrido suave puede conducir sin emisiones en la ciudad apoyando los objetivos de calidad del aire, e impulsar el uso eficiente del CO2 una vez fuera de los límites de la ciudad. Aquí es donde el liderazgo tecnológico y la innovación entran en juego. Los proveedores europeos son campeones de la innovación y la transformación, ambos rasgos indispensables en una economía sostenible”.

En resumen, Clepa respalda los objetivos de reducción “ambiciosos y realistas”, y enfatiza la importancia de un enfoque neutral en tecnología para reducir las emisiones de la manera más eficiente, más innovadora y menos disruptiva posible. En ese sentido, la patronal reconoce “el difícil acto de equilibrio” de los comités TRAN e ITRE que votaron la semana pasada sobre sus respectivas opiniones. En concreto, los proveedores agradecen el apoyo a las eco-innovaciones que se refleja en la posición del Comité de Transporte y Turismo, así como en la inclusión de combustibles sintéticos en el alcance de la legislación, así como un mayor reconocimiento de la tecnología híbrida en el denominado “punto de referencia”.

Por su parte, el Comité de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria tomará en consideración la opinión de la Comisión de Transportes y Turismo en la preparación de su votación en septiembre y, posteriormente, la votación en el Pleno del Parlamento Europeo, que está programado para octubre. Una vez que el Parlamento y el Consejo hayan decidido sus respectivas posiciones, comenzarán las negociaciones interinstitucionales para adoptar el reglamento.