Quiero pensar que era su primera comparecencia pública y la pasión pesó más que la reflexión. Me da miedo pensar que, simplemente, no hubiera reflexión.

¿De qué estoy hablando? La intervención de Marta Blázquez, flamante vicepresidenta ejecutiva de la patronal de los concesionarios, Faconauto, abriendo la celebración del Primer Observatorio de la Posventa me resultó sorprendente (inocente de mí pensaba que lo que ahora describo pertenecía al pasado) ¿Pero que dijo?

Marta Blázquez

Marta Blázquez quiso poner en valor la posventa oficial. Lógico y lícito. Pero se equivocó completamente. "¿Os operaríais en un hospital no homologado?" preguntó estableciendo un paralelismo entre los talleres multimarca y ese tipo de “centros hospitalarios” para luego decir que una pieza que no sea de la marca es como un órgano de incierta procedencia en un trasplante.

El camino no es poner en duda la trazabilidad y la calidad de las piezas no bautizadas por las marcas. El camino no es poner en duda la formación y la profesionalidad de los reparadores multimarca. El camino es defender y ensalzar tus piezas (lo habitual es que estén fabricadas por alguna de los fabricantes de componentes que venden esas mismas piezas con su propia marca en el sector multimarca). El camino es defender la preparación y especialización del profesional de la concesión que, en muchos, casos acabará siendo un profesional multimarca. El camino es destacar el esfuerzo en formación que las marcas desarrollan, en ocasiones utilizando las mismas empresas de formación a las que acuden las redes multimarca quienes también se ocupan de la formación de sus profesionales.

A nadie conviene mirar por encima del hombro a la competencia. Si somos o queremos ser mejores que nuestros competidores primero tenemos que conocerlos bien y no subestimarlos. Nos pueden dar sorpresas muy desagradables.

Parece que algunas marcas se han dado cuenta del valor de la multimarca. Veamos el ejemplo de Pro Service (Volkswagen) o Distrigo (PSA). Esas marcas han construido plataformas diseñadas para vender a la multimarca y lo han hecho procurando combinar “gente de la casa” con gente que proviene de la multimarca. Y lo han hecho porque piensan que de ese modo mejorarán una función que antes estaba encomendada a sus concesionarios. Quizás han pensado que la multimarca es un mercado que les interesa y que sus profesionales no son torpes y, por supuesto, no son unos desaprensivos que operan sin credenciales ni formación.

Al cerrar el acto Marta Blázquez volvió a tomar la palabra y afirmó que “no tengo manía a los talleres multimarca” pero quiere lo mejor para los suyos. Eso está muy bien y es lógico. Es su obligación y su vocación, pero no es cuestión de caer mejor o peor.

Ya está bien de dividir la posventa entre “buenos y malos”. Barbaridad que, por cierto, se practica con cierta frecuencia también entre los multimarca.

Por cierto, en menudo “jardín” se metió el secretario general de la DGT, Cristóbal Cremades, que comenzó confundiendo taller oficial y taller habilitado para mantener y reparar vehículos. Menos mal que, luego, las transparencias de su propia ponencia aclaraban algo que él no parecía tener muy claro.

Un taller debidamente constituido y que cumple los requisitos legales tendrá acceso al libro de taller que guardará en formato electrónico el historial de operaciones de mantenimiento y reparación de cada vehículo.

Parece mentira que, a estas alturas, todavía haya instituciones, dirigentes y autoridades que tengan semejantes ideas o tal grado de confusión en sus cabezas.