La mejor reparación es la que no se nota (desde el punto de vista del cliente) y la que más rentabilidad deja al propio taller. “Porque no debemos olvidarnos nunca de que somos empresas orientadas a generar una adecuada rentabilidad”, aseguran desde Connection Soft Service (CSS), que destacan como fundamental la implementación de procesos que lleven a que los talleres tengan una alta productividad que se traduzca, entre otras cosas, en menos tiempo para que el conductor reciba su vehículo reparado, más clientes, más ingresos y  mejores resultados.

Para aumentar su productividad, los talleres deben optimizar los recursos, teniendo en cuenta el más limitado de todos: el tiempo. Una variable que puede influir en que los talleres sean poco productivos y que puede estar motivada por multitud de factores. En este sentido, y para evitar pérdidas y mejorar el rendimiento del negocio de reparación de vehículos, CSS recomienda en su blog seguir cuatro estrategias claves:

1. Mayor eficiencia. Un taller no debe tener operarios sin trabajo que hacer y, por supuesto, tiene que contar con las herramientas necesarias. Además, es importante que los equipos utilizados estén calibrados y en óptimas condiciones, ya que el descuido obligará a repetir procesos o hará las operaciones más lentas.

2. Personal cualificado. Es fundamental que los técnicos reciban la mejor formación teórica y práctica posible tanto para atender los procesos, como para hacer un uso correcto de las herramientas. Su desconocimiento genera procedimientos largos y con menores estándares de calidad.

3. Productividad sin sacrificar calidad. La preocupación por ahorrar o reducir costes puede llevar a que la calidad sea menor y a que se tengan que destinar recursos a repeticiones evitables. Por ejemplo, si en un proceso de pintura no se consigue un acabado perfecto, obligará a invertir tiempo y materiales en arreglos que terminan incrementando los costes del taller.

4. Estandarizar procesos. Muchos de los problemas generados en el taller surgen por la falta de procesos estandarizados, una meta que se puede lograr con el uso de la tecnología. Y es que cada técnico realiza las reparaciones tal y como aprendieron a hacerlo, lo que hace que los pasos adoptados por unos y otros sean diferentes. La recomendación es implementar estándares de calidad para que los procesos sigan secuencias determinadas, reduciendo los tiempos en cada intervención.