En definitiva, como siempre recuerdo a los talleres, sin improvisación, sin dejarse guiar tan solo por impresiones, sino reflexionando y estudiando los datos de años anteriores y la posible evolución de nuestro mercado. Así, y a modo de ejemplo, apuntaría algunos puntos a tener en cuenta:

-         Qué volúmenes he facturado a cada compañía (no en importa, sino en número de coches).

-         Cuál ha sido la evolución de cada compañía en mi taller en los últimos dos años.

-         Qué porcentajes de descuentos comerciales he efectuado a cada compañía con respecto al total de su facturación.

-         Cuántos coches me han derivado y cuántos eran de mis clientes.

-         Cuál ha sido mi coste-hora y a cuánto me ha salido la facturación-hora.

Estos datos, como otros que pueda considerar cada uno, tienen que dar una visión estratégica para una negociación, sin olvidarnos del entorno cambiante de nuestro alrededor. ¿Estoy en una zona muy deprimida por el paro? ¿Han cerrado empresas en mi polígono? ¿Hay nuevas viviendas ocupadas cerca de mi taller? ¿Un determinado agente se ha comprometido a presentarme sus clientes?

Debemos invertir un tiempo en análisis y reflexión antes de dejarnos llevar por nuestras ilusiones o impresiones, que en ocasiones nos pueden llevar a acuerdos económicos que pagaremos muy caros en el corto plazo, ya que todos sabemos que los márgenes de los talleres no son “para echar cohetes”.

Sobre todo se tiene que analizar y reflexionar antes de negociar las condiciones del 2.013: será un año muy duro.