Así, me gustaría también recordar lo ya citado en otro artículo a colación de lo anterior, y en referencia a la racionalización de los horarios del taller en función de las diferentes funciones que desarrollan los actores del mismo dentro de la empresa. Es una cuestión que mayoritariamente no se ha adoptado y creo, con sinceridad, que repercute en sus costes.

Nos empieza ahora a “apretar el zapato” y algunos ya tienen hasta llagas. Es el momento de estructurar debidamente todos nuestros medios y aquilatar los costes racionalizando todos los recursos, servicios, horarios,… Si no lo hacemos así, esta crisis acabará con todos, ya sea de forma casi inmediata o a medio plazo.

Sin duda, los que esperan con el mismo modelo que “las aguas vuelvan a su cauce” no podrán competir con los que se han anticipado buscando la excelencia en su gestión y servicio en esta coyuntura.

En definitiva, racionalizar antes que recortar y, en el peor de los casos, “amputar”.