Los plazos de pago de las empresas registraron en 2017, último ejercicio del que hay datos completos, un empeoramiento hasta situarse en los 97 días. Se trata del peor registro de la serie histórica del estudio sobre plazos de pago en la empresa española que impulsan desde 2009 Crédito y Caución, Iberinform y el del IE Business School.

Desde que se intentan reducir los plazos de pago en España, estos se han movido en la horquilla de los 89 días de 2011 a los 97 de 2017, muy lejos del horizonte de los 60 días que trata de impulsar la legislación española y europea. Los plazos de pago encadenan dos ejercicios de empeoramiento que se extiende a todas las tipologías de empresa, por tamaños, sectores y localizaciones geográficas.

El estudio anual sobre plazos de pago, elaborado utilizando la herramienta Insight View de Iberinform, se realiza a partir de los datos de 154.000 cuentas anuales. La particularidad de este estudio es que resuelve el principal problema metodológico para calcular los plazos de pago reales: sólo los balances presentados siguiendo los formatos Normal y Mixto, el 10% de los analizados, permite la estimación directa de plazos de pago. El estudio tiene en cuenta también los modelos Abreviado y Pymes, a través de cálculos validados por las tres entidades que impulsan el observatorio.

Ninguno de los sectores productivos logra situarse por debajo de los 60 días. La industria española trabaja con unos plazos medios de 101 días

Al analizar los plazos de pago, teniendo en cuenta el tamaño de las empresas, surgen algunas asimetrías relevantes. El crédito comercial de la gran empresa se sitúa 13 días por encima de la media. En el otro extremo se encuentra la pequeña empresa, cuyos plazos son los más cortos de la muestra, tres días por debajo de la media nacional. No puede trazarse, sin embargo, una regla sencilla y directa que vincule tamaño con plazos de pago. Buena prueba de ello es la evolución de las microempresas, que presentan plazos de pago superiores a la pequeña.

Ninguno de los sectores productivos logra situarse por debajo de los 60 días. El mejor comportamiento se registra en el sector servicios (90 días). La industria española trabaja con unos plazos medios de 101 días, con los plazos más amplios en construcción (108 días) y el sector primario (110).

Por comunidades autónomas, la evolución del comportamiento en pagos depende de diversos condicionantes, entre ellos, los matices en la cultura de pagos o la composición sectorial. La horquilla supone 29 días adicionales de crédito comercial. Ceuta y Melilla, Baleares, Navarra y Cataluña presentan los plazos de pago más reducidos de todo el Estado, mientras que en el otro extremo se sitúan Andalucía, Extremadura, Murcia y Castilla-La Mancha. El empeoramiento de los plazos de pago se produce en todas las comunidades autónomas.