Uno de cada 13 kilómetros de la red de carreteras española presenta deterioros relevantes en más del 50% de la superficie del pavimento, acumulando baches, roderas y grietas longitudinales y transversales. Se trata de desperfectos que pueden afectar a la estructura de la plataforma, comprometiendo la comodidad, eficiencia y seguridad de la circulación, motivo por el cual podría ser aconsejable reducir el límite de velocidad genérico entre 10 y 20 km/h, una medida que afectaría a 6.800 kilómetros de carreteras.

Son datos que se desprenden del último informe sobre Necesidades de Inversión en Conservación, desarrollado por la Asociación Española de la Carretera (AEC) en el segundo semestre de 2017, y que afecta tanto a las carreteras a cargo del Estado como a las que gestionan las Comunidades Autónomas y Diputaciones Forales.

En términos generales, el estudio revela cómo la falta de conservación está haciendo mella en las infraestructuras viarias españolas, un patrimonio valorado en 145.000 millones de euros, y que, a partir del año 2009, “ha sido abandonado a su suerte víctima de los sucesivos y reiterados ajustes en los presupuestos públicos”, señalan desde la AEC.

En la serie estadística que se muestra en la investigación se observa cómo en el año 2001 la conservación de la red viaria aprobaba holgadamente el examen periódico realizado por la AEC, para llegar a 2017, 16 años después, rozando la línea roja del muy deficiente. Darle la vuelta a esta situación requiere una inversión mínima de 7.054 millones de euros, cantidad en la que la asociación cifra el déficit que acumula el mantenimiento del conjunto de las infraestructuras viarias del país y que se reparte, para las redes del Estado y Autonómica, en 2.211 millones en la red que gestiona el Estado y 4.843 millones en la que administran los gobiernos autonómicos y forales.

Las principales cifras del estudio serían las siguientes:

  • Reparar el pavimento supone más de 6.500 millones de euros.
  • Hay que renovar 370.000 señales de código, el 68% con el reflectante caducado.
  • Es necesario repintar las marcas viales en 30.000 kilómetros de carreteras.
  • Las barreras metálicas vuelven a suspender.
  • El balizamiento, afectado también por la falta de inversión.
  • El 90% de las luminarias en funcionamiento no iluminan adecuadamente, y el 53% generan claroscuros.
  • El déficit de inversión en las carreteras españolas se incrementa un 7% en dos años.

Las consecuencias de la fotografía que muestra el estudio de la Asociación Española de la Carretera son tres, fundamentalmente:

1. Incremento del riesgo. El progresivo deterioro de las carreteras coincide en el momento actual con un preocupante aumento de las víctimas en accidentes de tráfico. Reducir la velocidad para reducir el riesgo es una medida que, hoy por hoy, podría ser necesario adoptar si no se apuesta por actuar en la infraestructura y solucionar los problemas de falta de conservación existentes, sobre todo los que pueden afectar de forma directa a la seguridad de la circulación.

2. Impacto ambiental e ineficiencia económica. Se estima que, sólo sin el sobrecoste en consumo de combustible que supone transitar por una carretera cuyo pavimento está en mal estado, se evitaría emitir tres millones de toneladas de CO2 al año1, además del sensible incremento de los gastos de mantenimiento del vehículo.

3. Pérdida de capital social. Según se desprende del propio informe de la AEC, entre 2001 y 2017 las carreteras del Estado han perdido un 36% de su valor patrimonial y las de las Comunidades Autónomas y Diputaciones Forales, un 38%.