Meyle ha reforzado aún más su gama de discos de freno en calidad Meyle PD con seis nuevas referencias, que destacan por una característica especial: para los modelos de BMW, el fabricante hamburgués apuesta por un disco de freno de un componente con alto contenido de carbono. Las propiedades de su material conducen a un rendimiento óptimo y consistente a lo largo de la vida útil.

Gracias a la composición High Carbon con mayor contenido de carbono, los discos de freno Meyle-PD son más rígidos y más resistentes, especialmente a temperaturas más altas durante el frenado, que pueden alcanzar hasta varios cientos de grados centígrados. De esta forma, el conductor no siente vibraciones desagradables en el volante, tampoco con el nuevo diseño de estos discos.

Además, el disco de freno Meyle-PD es de una sola pieza de acero fundido, a diferencia de otros discos de freno que combinan una cazoleta de aluminio con un anillo de fricción de acero fundido. Esto permite aplicar al disco de freno un recubrimiento completo.

Todos los discos de freno Meyle-PD se prueban y certifican conforme a los estándares de calidad ECE R 90, obligatorios, desde noviembre de 2016, para discos de freno de repuesto que hayan de emplearse en vehículos nuevamente matriculados. En las pruebas, también los discos rediseñados para los modelos de BMW deben soportar un gran número de frenadas en situaciones cotidianas y extremas sin sufrir merma alguna.

Actualmente, Meyle ofrece seis referencias del disco de freno, aunque el fabricante prevé ampliar el programa en 2018 y en el año próximo. En total, la gama comprenderá 14 referencias que, con ello, cubrirán más de cinco millones de vehículos BMW matriculados.