A un fijador de roscas se le exige que garantice la durabilidad de las uniones durante el mayor tiempo posible, y que ofrezca una alta resistencia térmica y mecánica. Sin embargo, actualmente en el merado se pueden encontrar productos como Loctite 2700 y Loctite 2400, que destacan por su efectividad y por la ausencia de sustancias perjudiciales para la salud.

Los fijadores de roscas líquidos, que permiten aumentar la consistencia de las uniones, se suelen clasificar según su resistencia (baja, media o alta, dependiendo de la fuerza que se requiera para su desmontaje) o su viscosidad, y son especialmente eficaces a la hora de prevenir la relajación y el autoaflojamiento de las roscas, manteniendo así la efectividad de la unión más tiempo.

Los productos de Loctite no incluyen ningún tipo de símbolo de peligro ni instrucciones de advertencia o de seguridad. Son dos fijadores libres de productos tóxicos, respetuosos con el medio ambiente y cuyo empleo no supone ningún riesgo para la salud.

Por un lado, Loctite 2700 es un fijador de roscas de resistencia alta, pensado especialmente para aplicaciones que no requieran desmontaje, como montaje de espárragos en el bloque motor, fijación de los tornillos de anclaje del turbocompresor o del volante motor. De entre sus cualidades destaca su gran resistencia química y térmica, unido a un tiempo muy corto de curado para obtener resistencia funcional en el montaje.

Por su parte, Loctite 2400 es un fijador de roscas de resistencia media. El producto está especialmente indicado para cuando sea necesario el desmontaje habitual con piezas manuales. Es ideal para aplicaciones de montaje en el taller como la fijación de los tornillos de la caja de cambios, transmisión, diferencial y de todo tipo de cárteres y tapas (bomba de aceite, combustible, etc.) en el motor. También cuenta con la homologación WRAS y puede ser usado en sistemas con agua potable.

Para utilizar estos fijadores de roscas, primero se debe limpiar la tuerca o tornillo y dejar la rosca libre de suciedad o grasa. Una vez seca, se aplica un cordón de unos 2 mm sobre la rosca y se coloca ésta en el orificio de la forma habitual.