“La relación entre el Departamento de Diseño y nosotros es constante durante el desarrollo del proyecto. Traducimos en matemáticas las ideas estéticas”, explica Carlos Elvira, responsable de Iluminación y Señalización de SEAT. En el caso del SEAT Tarraco, “queríamos transmitir una mirada inteligente y de un SUV robusto”, añade Tony Gallardo, responsable de Diseño de Componentes Exteriores.

El equipo de Iluminación y Señalización genera las nuevas geometrías de los dispositivos de iluminación y señalización en 3D. Con estas simulaciones, hasta 300 por modelo, se asegura la viabilidad de los diseños. Una vez aprobada la fase virtual, se realiza una maqueta con la que se empiezan a realizar las primeras pruebas. “En estos test iniciales se comprueba la distribución, homogeneidad e intensidad de la luz”, añade Elvira.

Faros y pilotos se someten a temperaturas que oscilan entre los -40° y los 90° C en una cámara climática para poner a prueba su resistencia

El Centro Técnico de SEAT cuenta con un túnel óptico de 40 metros de asfalto que, explica Elvira, “permite reproducir las condiciones reales de conducción nocturna”. Al volante de un Tarraco, prueba las diferentes luces del coche y chequea su intensidad con un fotómetro. Asimismo, se comprueba que las líneas de corte de luz de los faros sean “horizontales”. “No tiene que dibujar una línea perfectamente recta ni perfilada porque esto provoca fatiga ocular en el conductor”, destaca este experto.

“¿Varía el ángulo de la luz con el coche cargado?” La respuesta es no según SEAT. Para que esto no suceda, se llevan a cabo “diversas pruebas con pesos, como introducir hasta 350 kg en el maletero o sentar a cinco personas”, con el objetivo de garantizar que el ángulo de luz sea el correcto independientemente de la carga que lleve el vehículo. También se comprueba que, en estos casos, “no se deslumbre al coche que venga en sentido contrario”, añade Elvira.

10.000 horas de durabilidad es la media de horas de vida útil de los 300 emisores de luz LED que incluye el SEAT Tarraco

Los distintos componentes llegan a pasar hasta diez días a temperaturas extremas de -40° a 90° C. Esto se consigue en la cámara climática donde se recrean diferentes condiciones de calor, humedad y frío. La finalidad es comprobar que, cuando el coche circule por las tierras gélidas de Suecia o bajo el sol de México, las luces y sus funciones respondan correctamente. Asimismo, antes de lanzar un coche al mercado, los prototipos recorren más de 30.000 kilómetros en lugares remotos del planeta y las piezas se confinan durante dos años en desiertos para chequear su funcionalidad en cualquier circunstancia climática.

10.000 horas de durabilidad es la media de horas de vida útil de los 300 emisores de luz LED que incluye el SEAT Tarraco. Además, estos reducen a la mitad el consumo respecto a un halógeno. Esta tecnología, que emite una luz mucho más fría y clara, similar a la luz de un día despejado, abre un amplio abanico de posibilidades.