Las altas temperaturas y el sol del verano castigan considerablemente el vehículo y, en la costa, el salitre es un gran enemigo que provoca corrosión, no sólo a la carrocería, sino también a los elementos metálicos del interior del motor. Desde Krafft Auto abordan en su blog cómo podemos proteger los vehículos de estos elementos veraniegos tan deseados por nosotros, pero tan peligrosos para los coches.

El sol hace que el exterior y el interior del vehículo alcancen temperaturas muy altas, con los daños que esto puede provocar en la pintura y también en las superficies plásticas del interior del vehículo. Para evitarlo, lo ideal es aparcar a la sombra siempre que sea posible. En caso de que el vehículo vaya a estar estacionado durante mucho tiempo al sol, lo recomendable sería cubrirlo con una lona. Utilizar parasoles es también una forma práctica y fácil de evitar que la temperatura interior suba excesivamente, protegiendo las superficies y evitando que nos quememos al sentarnos o al tocar el volante.

Aquellos que vivan en zonas costeras lo sabrán, pero también hay que proteger el coche del efecto del salitre en la playa. Para ello, habrá que evitar circular o estacionar el vehículo en zonas en las que pueda tener un contacto directo con el mar (oleaje o viento) y, en caso de contacto directo, habrá que limpiar el coche lo antes posible. Si no hay contacto directo con el agua de mar, se limpiará cada aproximadamente 15 días (lo ideal es una vez por semana). Krafft recomienda realizar un lavado manual, aunque, si no es posible, siempre será mejor un lavado automático que no lavarlo.

En cuanto a la temperatura del motor, debido a un aumento de la temperatura exterior, puede también sufrir cierto sobrecalentamiento. La temperatura de funcionamiento normal suele estar alrededor de los 90° C. Si sube y se acerca, o incluso llega, a la zona marcada en rojo, se podrán sufrir averías graves por sobrecalentamiento del motor, como que se queme la junta de culata. Por eso es importante cuidar el sistema de refrigeración, revisar los niveles del líquido refrigerante o anticongelante y rellenarlo si es necesario, y vigilar la existencia de fugas.

Las fugas son muy fáciles de identificar gracias al color llamativo del líquido refrigerante. En caso de que la temperatura del motor se eleve más de lo deseado, Krafft recomienda poner la calefacción, por muy desagradable que resulte en pleno verano, ya que ayudará a liberar calor del motor hasta que se pueda parar y revisar el problema. En caso de tener alguna micro fuga en el circuito de refrigeración, la compañía aconseja utilizar un producto tapa fugas como solución de emergencia hasta poder llegar al taller y repararla definitivamente.