Los humos de escape son el resultado de la combustión de combustible y son expulsados desde el motor hacia el exterior a través del sistema de escape. Pero la función del sistema de escape no es sólo esta. Desde el Blog de Krafft Auto explican que también reduce la contaminación ambiental y acústica que produce el motor, ayuda a disminuir la temperatura y mejora el rendimiento del motor.

A finales de los 90, como respuesta a la creciente concentración de gases nocivos en la atmósfera, se empezaron a incorporar elementos como el catalizador, el filtro de partículas diésel (conocido también como FAP o DPF) o la válvula ERG a los sistemas de escape de los vehículos. Estos dispositivos tienen la función de reducir la cantidad de gases nocivos que se expulsan al exterior, provocando un incremento de carbonilla en el interior de los sistemas. Esto hace que los humos de escape sean en la actualidad más oscuros que en los vehículos de hace 30 años.

Una de las funciones de los aditivos es la de limpiar el exceso de carbonilla que se acumula en el interior de los motores. De esta manera, se consigue que los vehículos rindan mejor conservando su potencia y se evitarán averías graves que se producen por una acumulación excesiva de carbonilla y suciedad en el interior el motor. Existen aditivos para el consumidor, que ayudan a prevenir estos problemas, y aditivos profesionales para su uso en el taller, para solucionar problemas ya existentes. Para casos muy extremos, existen soluciones como la máquina de limpieza MultiSERVE de Wynn's de uso profesional exclusivo en el taller.

El 99,8% de los gases de los vehículos diésel son inocuos, mientras que en los vehículos gasolina este porcentaje es del 98,9%. Sin embargo, los vehículos diésel emiten 20 veces más partículas sólidas que los vehículos gasolina. La materia particulada diésel es uno de los principales contaminantes en muchas ciudades y se asocia con enfermedades cardíacas, pulmonares y muerte prematura ya que penetra en nuestro organismo. Los vehículos diésel emiten también más óxido de nitrógeno o NOx, otro elemento cancerígeno; es decir, las emisiones del diésel son menos contaminantes, pero más dañinas para el ser humano.