La productividad es uno de los ejes fundamentales de cualquier taller de reparación de vehículos preocupado por su rentabilidad y futuro. Su análisis lleva inevitablemente al estudio de las posibilidades de mejora; por ejemplo, a plantearnos cómo deberían de ser los procesos o qué fallos que se vienen cometiendo, destacan desde Connection Soft Service en su último artículo.

El estudio en profundidad de la productividad del taller puede resultar complejo, sobre todo si no se dispone de una adecuada herramienta de gestión de taller. Son muchos los factores que influyen en este importante KPI que tiene notables consecuencias en el devenir del negocio. Por eso, las respuestas obtenidas de este ejercicio de análisis son de enorme valor para identificar las fortalezas y debilidades de la empresa y del modelo de negocio. Y no sólo para identificarlas, sino también para comprender sus causas, evolución previsible, condicionantes,...

En primer lugar, la productividad del taller influye en los costes, ya que existe una relación inversa entre costes y productividad. Los costes también dependen de los precios de todo aquello necesario para desarrollar la actividad (salarios, precios de recambios y equipamiento, arrendamientos de locales,...). A su vez, tener unos costes más reducidos condiciona los márgenes. Y todo ello sin olvidar que hay que mantener una posición en el mercado también condicionada por la propia competencia del taller.

Por otro lado, muchos de los factores que influyen en la productividad dependen del entorno del taller. Factores externos e internos que hay que medir. Las empresas más productivas tienden a comprender mejor las circunstancias de su mercado en cada momento y trasladarlas a procesos eficientes. Y eso es una baza muy importante en las relaciones con proveedores, clientes, etc. Por el contrario, las empresas desfasadas tecnológica y organizativamente se muestran incapaces de incrementar su productividad.

Por último, de la productividad del taller también depende su capacidad de financiación. Una empresa en la que se esperan aumentos de su productividad tiene un proyecto más creíble. El resultado es un negocio con más oportunidades y menores costes de financiación. Se puede crear un círculo virtuoso. La productividad genera credibilidad. Con ella llega la financiación que posibilita el crecimiento. Gracias al crecimiento, se incorporan más recursos y se inicia un proceso de depuración de errores que alimenta nuevas ganancias en productividad.