La iniciativa ‘Elige Calidad, Elige Confianza' (ECEC), formada por algunos de los principales fabricantes de componentes de automoción, alerta de la importancia de que ‘no nos pille el temporal' desprevenidos y llevar a cabo una revisión a tiempo. A continuación, da algunos consejos sobre el estado en el que deben estar algunos componentes, además de recomendar acudir a profesionales mecánicos de confianza y utilizar recambios de calidad que garantizan su durabilidad y la vida útil del vehículo, así como la seguridad en la conducción.

- Batería. El frío provoca que la batería se descargue, por ello conviene analizar el estado de la misma en el taller, como mínimo, al tercer año de vida de la misma. De su buen estado depende el correcto funcionamiento de todos los componentes electrónicos (sistemas de abordo, control de tracción, estabilidad, dirección, ABS,...), así como de los componentes eléctricos (faros, alarma, gps, radio,...). Para determinar el estado de la batería, se debe prestar atención al tiempo de arranque y al ruido.

- Suspensión. Una suspensión en buen estado proporciona un mejor comportamiento del vehículo, una mayor estabilidad y una adecuada capacidad de detención, de modo que la revisión de los amortiguadores debe hacerse cada 30.000 km. Dado que los amortiguadores interfieren en el correcto funcionamiento del EPS (sistema de control de estabilidad) y del ABS, un incorrecto mantenimiento de los mismos aumenta la distancia de frenado hasta un 35%, además de poder provocar la pérdida del control de la dirección o sufrir aquaplaning. Por otro lado, un incorrecto mantenimiento de los amortiguadores también aumenta el desgaste del resto de las piezas (rótulas, soportes, neumáticos,...), por lo que se recomienda cambiarlos entre los 65.000 y los 90.000 km. y que el cambio se realice por completo o por ejes (de dos en dos).

- Frenos. Los discos de freno hay que revisarlos cada 20.000 km y antes de largos desplazamientos, atendiendo al estado de los discos, el espesor y la superficie de frenado. Al cambiarlos, se deben cambiar también las pastillas y los latiguillos, y hacerlo por eje, para asegurar una frenada equilibrada que garantice la estabilidad del vehículo. En el caso del freno de tambor, debe sustituirse cuando esté deformado, con ranuras profundas o cuando su diámetro interno esté cercano al máximo indicado por el fabricante. Al hacerlo, habría que cambiar todos los elementos que sufren desgaste: cilindros de ruedas, zapatas, tensor automático, muelles y seguros. Por su parte, las pastillas de freno han de tener un grosor mínimo de 2 mm., y el líquido de frenos hay que cambiarlo, bien cada dos años, bien entre los 40.000 y los 60.000 km.

- Filtros y aceite. El buen estado de los filtros es importante para que los fluidos que entran el motor lo hagan completamente limpios. El filtro del aceite suele cambiarse cada dos años y el de combustible, cada uno o dos años. Para el cambio del aceite, lo más conveniente es seguir las recomendaciones del fabricante, siendo lo habitual que el cambio deba hacerse cada dos años o entre los 5.000 y los 30.000 km. Asimismo, se recomienda atender a la calidad de los filtros para una mayor protección del motor. No existen filtros estándar, sino que se desarrollan de la mano del fabricante, por lo que se debe buscar un filtro adecuado para cada motor.

- Limpiaparabrisas. Las escobillas son un elemento clave del limpiaparabrisas, por lo que hay que vigilar que no dejen rastros de agua o marcas sobre el parabrisas, así como que no hagan ruido. Conviene cambiarlas cada año, coincidiendo con el otoño, así como utilizar un líquido lavalunas homologado. En las escobillas es fundamental un diseño del conector de la escobilla que asegure perfectamente su sujeción y que evite que se suelte.