La utilización de la soldadura láser en el vehículo actual responde a la introducción de nuevos materiales metálicos y nuevas técnicas de unión y soldadura encaminadas a favorecer la reducción de peso. Según un artículo de Loctite, esto dificulta los procesos de soldadura en fábrica, ya que aspectos como el aporte térmico derivado de los procesos de soldadura provoca un cambio en la estructura molecular del metal que le hace perder límite elástico, volviéndolo más rígido.

Con la aplicación de la soldadura láser se consigue concentrar el calor necesario para efectuar la soldadura en un punto muy concreto, hecho que reduce la zona térmicamente afectada (ZTA) y, en consecuencia, limita sus efectos negativos. Además, a diferencia de la soldadura eléctrica por puntos de resistencia, no requiere acceso por ambas caras del metal a unir para efectuar la soldadura.

La soldadura láser empezó a implementarse en los años setenta, a pesar de lo cual su expansión como sistema de fijación se ha consolidado en los últimos años. Actualmente, el empleo de este tipo de soldadura es generalizado en el sector de la automoción, aunque bien es cierto que se emplea especialmente en zonas muy concretas como en la unión de los paneles de techo, en pilares, paneles traseros o para la soldadura de formatos 'tailored blanks'.

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