En octubre se matricularon 88.410 turismos y 4×4 con una caída del 6,6% sobre el mismo mes del año pasado. Pero mientras que el canal de particulares (52.751 vehículos) disminuye un 3,1%, el de empresas (33.700 vehículos) aumenta la caída al 9%. Por su parte, las alquiladoras compraron en el mes 4.989 turismos y todocaminos, con un desplome del 23,4% sobre el décimo mes de 2017.

La entrada en vigor de la homologación de las emisiones medidas con el nuevo test WLTP ha desvirtuado notablemente las ventas del último trimestre. La Asociación Nacional de Comerciantes de Vehículos (Ancove) pone de manifiesto que los concesionarios han empezado a sacar al mercado las automatriculaciones realizadas en los dos últimos meses, afectando las ventas de los vehículos nuevos. Un proceso, que podría durar uno o dos meses más, según la entidad.

Por este motivo, Ancove prefiere quedarse con el conjunto de los diez primeros meses del año, cuando el mercado ha absorbido 1.131.081 turismos, con un incremento del 10%. Pero mientras que la compra de particulares (516.569) incrementa un 7,1%, la de empresas registra un aumento muy superior, del 17% (305.334 vehículos) -impulsado por las compras de los concesionarios- y un 7,2% la de las empresas de rentacar (205.915).

Según los datos de Ancove, el último día hábil del mes, el miércoles 31 de octubre, se matricularon 15.031 turismos y 4×4, lo que supone el 17% del total del mes. Un ritmo que, en opinión de la asociación, sigue siendo alto para unos concesionarios que este año han tenido que realizar un gran esfuerzo financiero para absorber las unidades que se hubiesen quedado fuera de mercado con la entrada del nuevo sistema de homologación de emisiones.

“La entrada del WLTP ha forzado a que las redes hayan tenido que comprar unidades que se hubiesen quedado sin homologación, lo que ha provocado un aumento artificial de las compras. Esta situación esconde una realidad que empieza a preocupar en Ancover: la economía da ya muestras de debilidadlo que previsiblemente redunde en una menor compra de un bien duradero muy sensible a la evolución de la economía. Si a esto sumamos la necesidad de rejuvenecer un parque obsoleto tecnológicamente y, por tanto, mucho más contaminante que en otros países europeos, es preciso adoptar medidas”, declara Elías Iglesias, presidente de Ancove.

Por este motivo, Ancove pide al Gobierno que negocie con el sector un plan integral que impulse en momentos de debilidad económica la sustitución de las unidades más antiguas por otras más eficientes y limpias. Iglesias recuerda que “no tendría sentido centrar las ayudas exclusivamente en los vehículos nuevos, ya que también hay que incluir a las unidades de segunda mano con menos de 4-5 años. Los propietarios de los coches más antiguos no siempre pueden afrontar la adquisición de uno nuevo”.