Un informe reciente de FTI Consulting revela que la Comisión Europea subestima el impacto en el empleo de un impulso acelerado para los vehículos eléctricos en la UE. El documento ha sido presentado una semana antes de una importante votación del Parlamento Europeo, el próximo 10 de septiembre, sobre los futuros objetivos de CO2 para turismos y furgonetas, destacan desde la patronal ACEA en un comunicado.

Como parte de su propuesta sobre estos objetivos de CO2 después de 2020, la Comisión Europea (CE) ha publicado una ‘evaluación de impacto' para identificar las posibles implicaciones de los objetivos de reducción propuestos en la industria automovilística de la UE. Aunque la CE reconoce que los vehículos eléctricos a batería implican una menor mano de obra que los vehículos con un motor de combustión interna, el informe de la IVR ahora demuestra que la CE subestima el impacto negativo de los objetivos de CO2 propuestos.

De acuerdo con el informe, que reúne los resultados de varios estudios recientes, un cambio apresurado a vehículos eléctricos completos tendrá un profundo impacto en el empleo. Esto se debe a que la producción y mantenimiento de los vehículos eléctricos de batería requiere menos mano de obra que los convencionales, dado su menor complejidad mecánica y el menor número de piezas.

Podría haber graves consecuencias para toda la cadena de suministro de la automoción, que afecta de manera desproporcionada a proveedores de piezas y componentes, según un estudio de UBS citado en el informe de la IVR. De hecho, se espera que los proveedores de automoción de Europa producirán sobre un 38% menos de piezas y componentes para coches eléctricos, en comparación con una pérdida de alrededor del 17% de los fabricantes de automóviles. El estudio señala que muchos de estos proveedores en la UE son pymes, que son propensos a luchar más con la transición en un breve espacio de tiempo que los fabricantes de automóviles.

Se estima que las baterías suponen entre el 35% y el 50% del coste de un coche eléctrico en el futuro. Sin embargo, los estudios señalan que sigue siendo incierto si esas baterías serán producidas en la Unión Europea o importadas en su lugar. En este último caso, el valor añadido por empresas de la UE (y los millones de europeos que emplean) a los coches será mucho menor, subraya el informe.

Actualmente, la industria automotriz representa más del 11% del total del empleo industrial de la UE. En 14 regiones europeas (República Checa, Alemania, Italia, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Suecia y el Reino Unido) el sector del automóvil incluso representa más del 20% del empleo total de fabricación. Un empuje forzado a los coches eléctricos afectará de manera desproporcionada a puestos de trabajo en estas regiones, según el informe de la IVR.

“Los fabricantes de automóviles están dispuestos a avanzar tan rápido como pueden hacia vehículos de emisión cero”, ha declarado el secretario general de ACEA, Erik Jonnaert, al comentar los resultados del informe. “Sin embargo, toda la cadena de suministro automotriz europea necesitará transformarse a un ritmo que sea manejable, protegiendo el empleo y la viabilidad a largo plazo del sector”.

En palabras de Jonnaert, “este informe deja claro que los objetivos de CO2 excesivamente estrictos, así como la cuota de ventas poco realista para vehículos eléctricos de batería (los llamados ‘puntos de referencia'), podría dar lugar a graves problemas estructurales en la UE”.