Al calor de la crisis nacen nuevos usos y costumbres, bajan los mercados y cobran importancia prácticas que antes se consideraban residuales. Es el caso de los vehículos de segunda mano, un segmento que cada vez acapara mayor protagonismo. Mientras las ventas de vehículos nuevos mantienen una tendencia a la baja, el mercado de ocasión parece vivir un momento, cuando menos interesante.

Según Ganvam (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor), entre enero y mayo de 2012 se vendieron 650.000 unidades y las previsiones son de que al cierre del año se contabilicen más de 1.750.000 ventas, alrededor de un 1% más que en 2011.

Sirvan estas cifras para hacerse una idea de lo que puede suponer para el sector de la posventa, en posibilidades de negocio a corto plazo, máxime si tenemos en cuenta que el 47% de esas ventas tienen como protagonistas a modelos con más de 10 años de rodaje.

Es más, el parque automovilístico español es uno de los más envejecidos de Europa, situación que se agravará a finales de año cuando cerca del 50% de los coches estén por encima de la década de uso y alredor de un 73% ya cuente con más de cinco de vida laboral.

Estos vehículos más temprano que tarde requerirán revisiones y cambios de determinados componentes que habrán llegado al fin de su ciclo útil lo que puede suponer una tremenda fuente de negocio para el sector de la posventa. Un futuro prometedor que no hace sino mostrar sus primeros indicios y que parece tener todavía un recorrido muy largo.

Los expertos aseguran que este mercado todavía se encuentra en fase de maduración en nuestro país y que mientras aquí la relación es todavía de dos automóviles usados por cada uno nuevo en vecinos como Portugal o Reino Unido esa proporción aumenta a 3,5 y  3,4 a uno.

Por otra parte, el precio de estos vehículos ha bajado un 2,7% de media, gracias a la antigüedad de los modelos y al incremento de la demanda por parte de un segmento de población que no puede acceder al escaso crédito que ofrecen las entidades bancarias. El coche de segunda mano es más económico y suele pagarse al contado.

Lo dicho, un terreno abonado para el mercado de posventa que a todas luces parece que tendrá asegurado el protagonismo mientras la actual situación económica persista.