Las búsquedas de neumáticos de segunda mano en Internet se han multiplicado por 5 desde 2008 y las importaciones de este tipo de cubiertas han crecido un 58% en ese período. Estas son dos de las principales conclusiones de un estudio realizado por el RACE y Goodyear presentado hoy en Madrid, que ha tratado de alertar de las nefastas consecuencias para la seguridad vial que puede tener la instalación de neumáticos de este tipo. "Los neumáticos de segunda mano no son seguros ni suponen tanto ahorro como se cree", ha señalado Tomás Santa Cecilia, director de Seguridad Vial de RACE.

Santa Cecilia ha explicado que los países de donde España importa cubiertas son, principalmente, Alemania y Suiza, cuya legislación y climatología propicia que se sustituyan los neumáticos con 3 mm de profundidad, cuando en España el mínimo legal es de 1,6. Además, Jorge Castellanos, coordinador de Movilidad de RACE han explicado que en 3 de cada 4 accidentes producidos a causa de un defecto en el vehículo estaban implicados los neumáticos, causantes de 236 accidentes con víctimas en el último año. "Además, 61 accidentes han sido por un pinchazo o reventón, lo que implica que esos neumáticos con seguridad se encontraban en mal estado", señalan.
Por su parte, Pietro Saletta y Nieves Fuentes, respectivamente director general y directora de Comunicación de Goodyear Dunlop han explicado que, aun cuando un neumático de segunda mano se encuentre en buen estado y no presente defectos aparentes, existe siempre una pérdida de prestaciones. Esto es debido al hecho de que cada vehículo desgasta el neumático de una forma
diferente, dependiendo del peso, reparto de ejes, tipo de tracción o potencia, por lo que al instalar una rueda que ya se ha amoldado al desgaste del coche que lo utilizó antes, produce en cualquier caso comportamientos anómalos como vibraciones, desgaste prematuro e irregular, menor estabilidad o incremento de la distancia de detención.
Además, según Fuentes, el principal problema del neumático de segunda mano es que nunca se llega a conocer su pasado y el uso que se le ha dado, y se desconoce la existencia de posibles desperfectos internos que no se ven. Y otro gran problema que puede no detectar el usuario es su envejecimiento debido a un incorrecto almacenamiento. Todos los neumáticos deben almacenarse guardando unas condiciones concretas que garanticen el mantenimiento de las propiedades de los compuestos, y por lo tanto la adherencia al asfalto. Un neumático bien almacenado debe colocarse en estructuras separadas del suelo con objeto de salvaguardarlos del contacto con la suciedad y la humedad, debe estar protegido de la luz solar y las condiciones climatológicas adversas, y a una temperatura media constante de aproximadamente 25ºC.
Asimismo, los responsables de Goodyear ha matizado que, además de o ser seguros, el ahorro de precio no lo es tanto, ya que si tenemos en cuenta que también la profundidad de banda de rodadura es menor, realmente no existen grandes variaciones en lo que se paga por cada milímetro de banda de rodadura que nos queda por utilizar, por lo que el ahorro en la mayoría de las ocasiones rondará el euro por milímetro, o será nulo, o incluso puede resultar más caro proporcionalmente. En todo caso cuando se opta por una rueda usada existe una pérdida de prestaciones y de niveles de seguridad.
Del análisis del estado de los neumáticos en las inspecciones técnicas de vehículos, se desprende que casi 825.000 turismos estarían circulando con defectos graves. De ellos, queremos destacar que hay 90.666 turismos que circularían con neumáticos dañados: deformaciones anormales, ampollas, roturas u otros signos que evidencien el despegue de alguna capa en los flancos o de la banda de rodadura, lo que implica un alto riesgo de sufrir un reventón o desllantado mientras se circula.
Además, los neumáticos que presentan este tipo de daños van ganando peso en los últimos años respecto al resto de defectos detectados en las inspecciones técnicas, pasando de ser el 77% de los casos en el año 2010, al 83% en la actualidad.