La Sala 2 de la Cámara del Trabajo de la provincia argentina de Córdoba ha fallado contra un empleado de un taller de chapa y pintura. El tribunal dio como acreditado, en base a pruebas testimoniales, que cometía agresiones reiteradas a sus compañeros y consideró "justificado" el despido de un empleado por realizar "bromas pesadas", y en algunos casos "denigrantes", a sus compañeros de trabajo.

De acuerdo a los datos de la causa, Mario Rosales se desempeñaba como oficial múltiple de chapa y pintura en el Taller Batistela SRL, de donde fue cesado por haber cometido distintas faltas, entre las cuales se incluía el agravio continuo a sus compañeros de labor. Uno de los numerosos testigos que declararon en la causa relató que Rosales tenía el hábito de escupirlos en la cara y de insultarlos, entre otras bromas pesadas que luego pasaban a mayores, como los cachetazos.

En la resolución judicial se sostiene que la conducta del trabajador resultó lo "suficientemente lesiva" como para disponer el despido. "El empleador no puede tolerar conductas que denigren la dignidad de la persona y alteren el buen funcionamiento de la empresa, aun cuando ello sea a modo de broma".