La evolución tecnológica en el mundo de la chapa y de la pintura avanza a un ritmo más pausado que el generado en la mecánica. No por ello dejan de producirse avances que faciliten la tarea diaria del profesional del taller. En este sentido, Loctite destaca que la aparición poco llamativa hace unos años de los denominados equipos de inducción está viviendo su esplendor gracias a la mayor difusión y comercialización efectuada por los fabricantes.

Básicamente, un equipo de inducción es una máquina eléctrica capaz de aplicar calor de forma localizada, precisa y controlada sobre una o varias zonas de la carrocería, incluso, en algunos casos, de forma simultánea.

El calentamiento se obtiene a través de un fenómeno físico de inducción en el cual el calor es producido mediante unos campos magnéticos de alta frecuencia generados por una fuente de alimentación de corriente alterna. Es decir, la fuente de alimentación envía la corriente alterna a una bobina integrada en el elemento inductor de calentamiento para que se cree un campo electromagnético en sus alrededores, y se produzca el calentamiento del metal gracias a la capacidad conductora eléctrica que presenta el material metálico.

Los equipos de inducción magnética constituyen una herramienta muy polivalente en el taller de carrocería que, además, tiene aplicaciones muy prácticas en el taller de mecánica. Esta peculiaridad le permite colocarse, según Loctite, como una opción muy a tener en cuenta en los talleres para aumentar la productividad de ciertas operaciones con la obtención de resultados muy buenos.

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