En el trabajo diario de un taller, encontrarse con casquillos averiados en el brazo de suspensión trasero de un BMW significa al menos una cosa: es necesario cambiar todo el brazo, lo que supone un gran coste tanto para el taller como para el conductor.

A partir de ahora, el fabricante alemán Meyle ofrece una solución tanto económica como ecológica: con el kit de casquillos ranurados Meyle-HD, formado por casquillos ranurados Meyle HD precomprimidos y listos para instalar, así como por la herramienta de montaje adecuada, es posible reemplazar de forma puntual los casquillos en determinados modelos de BMW de las series 5, 6, 7 y X5. Esto es un gran ahorro de costes: de media, la solución de Meyle supone menos de una décima parte del coste de los dos brazos originales que, si no, habría que sustituir por completo.

Para montar y desmontar los casquillos fácilmente, Meyle ha desarrollado una solución perfecta para ofrecer a los talleres un kit completo con casquillos ranurados ya preparados y una herramienta, algo único hasta ahora para la posventa. Los casquillos ya están precomprimidos con la medida adecuada y están integrados en un manguito de montaje. El manguito asegura la compresión óptima de los asquillos ranurados y, con ello, su montaje preciso en el brazo. ¿La ventaja para el trabajo cotidiano de los talleres? En lugar de tener que comprimir al mismo tiempo los casquillos a medida y presionarlos contra el brazo, la solución precomprimida permite prescindir de un paso que puede generar problemas y errores importantes en la aplicación.

Hay otro detalle que hace que los casquillos precomprimidos resulten especialmente fáciles de utilizar: los manguitos de montaje son más largos que los casquillos, por lo que se puede guiar la herramienta al presionar y evitar que se deslice. Además, los casquillos pueden pedirse por unidades en Meyle, de modo que la herramienta se puede volver a utilizar.

Con el Smart Repair Kit, Meyle ha creado una solución rentable, ahorrando costes y recursos. El medio ambiente también se beneficia: el cuerpo de aluminio del brazo, cuya fabricación requiere mucha energía, puede reutilizarse y, cuando se utiliza la solución de reparación, los residuos se reducen a unas pocas piezas de goma y aluminio. La solución de Meyle se destaca también en cuanto al peso: el brazo de unos 4 kg de peso contrasta con los 600 g de los dos casquillos de Meyle. Estas ventajas se aprecian a lo largo de toda la cadena de valor: menos costes de fabricación, de transporte y de embalaje, en el montaje y en el desmontaje y, por último, en el taller, con un espacio de almacenamiento menor. Los casquillos ranurados Meyle-HD y la herramienta de montaje se presentarán en la feria Automechanika 2018 de Frankfurt y, además, están nominados para el Automechanika Innovation Award 2018.