En un evento celebrado el pasado 13 de julio en el Museo del Automóvil de Barcelona, el Gremi de Talleres de Barcelona simbolizaba en la historia la cohesión del sector para superar sus retos, recordando el origen y significado de la fiesta patronal de la reparación de vehículos de motor y homenajeando a los talleres que cumplen 50 y 25 años como agremiados en 2018, de los que, en esta edición, nueve talleres ha sido "Bodas de Oro" y 58 talleres "Bodas de Plata".

En su discurso, el presidente del Gremi, Celso Besolí, ha apoyado sus reflexiones en la Historia para destacar el significado social no sólo de esta conmemoración, sino en especial de los valores que unen al colectivo de talleres y su servicio a la sociedad. “No es casualidad conmemorar en julio el patrón de la profesión, ya que esta tradicional fecha arranca hace más de 400 años y se fundamenta en el simbolismo de la superación, de la cohesión del colectivo y del esfuerzo para avanzar frente a las dificultades”.

Aunque los parámetros de la sociedad hayan cambiado desde entonces, Celso Besolí relató una ilustrativa parte de la Historia que demuestra la vigencia de esos valores, reflejados hoy en día en la capacidad tecnológica, la accesibilidad de las familias al vehículo y la educación al volante como factores que han consolidado en la sociedad, “una confianza inmutable en la seguridad de la mecánica del automóvil”.

“Los talleres han contribuido a esta normalidad en el uso seguro del vehículo, con su esfuerzo para adquirir la formación y el equipamiento necesarios para atender a los usuarios de vehículos cada vez más sofisticados”. Según el presidente, el servicio a los híbridos, eléctricos, vehículos de gas y el coche conectado son los retos inmediatos por los que el Gremi lucha para asegurar el progreso de la profesión y de los talleres, cuya estructura está destinada a tecnificarse, especializarse y colaborar.

“Los talleres homenajeados en este acto son un ejemplo tangible de esfuerzo, dedicación, riesgo, profesionalidad y, sobre todo, constancia y acierto, que constituyen las mejores bazas de un colectivo que ha construido un tejido empresarial sólido y perdurable a través de las generaciones, aportando trabajo y valor a nuestra sociedad, en tanto que uno de los servicios de proximidad más comprometidos con la seguridad vial y la sostenibilidad de la movilidad, compartiendo así el espíritu de esta conmemoración”. Toda esta misión se podrá realizar sólo a partir de la cohesión gremial, que en Barcelona y provincia agrupa más de 3.000 talleres.

La celebración patronal 2018 del Gremi ha sido patrocinada por empresas como Applus, Banc Sabadell, Cator, EMMS, Mensaelect, Mutual de Conductores, Sircat, Solera-Audatex, T.T.A. y Zurich, cuyos representantes acudieron a la cita para compartir el homenaje a los galardonados y estar en contacto directo con los talleres. Asimismo, este evento se enmarca en las actividades del Gremi cuya dinamización ha merecido el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.

La Historia

Fue en 1592 cuando la ciudad de Barcelona quedó azotada por una letal epidemia de peste. En el marco de una sociedad con profundo sentimiento religioso, y con la determinación colectiva de superar el grave problema, el "Consell de Barcelona" acordó invocar el apoyo a San Cristóbal (Sant Cristòfol). La epidemia cesó de repente el día 10 de julio. Desde entonces, la tradición popular convirtió al figura de San Cristóbal en patrón de múltiples oficios peligrosos, como arqueros, estibadores, porteadores, barqueros, etc., hasta hace escasos 100 años, lamentablemente relacionados con la muerte accidental.

Llegado el siglo XX, un nuevo oficio se añadió a la lista de protegidos por San Cristóbal, el de "chauffeur" (conductor) tal como se denominaba entonces. Al parecer fue la madre del rey Humberto de Italia, quien popularizó esta tradición al llevar consigo una copia del cuadro representando al santo, obra de Tiziano, cada vez que se desplazaba en coche. En Barcelona, aparece documentada en 1907 la celebración de este culto de los conductores a San Cristóbal en la capilla de la histórica calle Regomir.

Hace sólo 50 años en Barcelona, se bendijo a más de 3.000 coches en esta fiesta promovida por el Gremio Sindical de Reparadores de Automóviles, según se publicó la foto en el periódico "La Vanguardia", donde también la columnista Nadal de San Juan instaba a "abrir escuelas de conductores donde se inculcara la prudencia y el buen conducir para evitar las desquiciadas velocidades al volante de uno de los mayores avances de la civilización", refiriéndose al automóvil, quejándose, no obstante, de la densidad de coches en carreteras, pueblos y ciudades, preocupación de actualidad otra vez.