El Gobierno de la Generalitat empezará a cobrar el nuevo impuesto del CO2 para coches en circulación en febrero de 2019 a pesar de la fuerte oposición del sector, que alerta de que está provocando ya una fuga de matriculaciones de flotas de empresas. Según informa Faconauto, los responsables de la Agencia Tributaria de Cataluña han comunicado a las asociaciones empresariales del sector del automóvil que los propietarios de coches, motos y furgonetas recibirán en esa fecha el aviso de que tienen que abonar el importe del nuevo tributo.

El nuevo impuesto sobre emisiones de dióxido de carbono de vehículos de tracción mecánica se encuentra en estos momentos en fase de consulta pública. La Federación Catalana de Vendedores de Vehículos (Fecavem) ha aprovechado esta oportunidad para presentar sus alegaciones contra un tributo que considera perjudicial para la economía de la comunidad autónoma.

“El anuncio de su entrada en vigor reposiciona el mapa de empresas en toda España en detrimento de Cataluña”, alerta Fecavem, que indica que esa situación se está viendo mes a mes durante 2018 coincidiendo con el anuncio que hizo el consejero de Territorio, Damià Calvet, de que el nuevo impuesto entraría en vigor en 2019 después del levantamiento del veto del Tribunal Constitucional.

En el pasado mes de agosto, el mercado automovilístico catalán volvió a perder competitividad respecto al resto de España y no se pudo aprovechar el tirón de un mes excepcional, según explica Jaume Roura, presidente de Fecavem. Los vendedores de automóviles denuncian que se está produciendo una “deslocalización” de las matriculaciones a cargo de empresas de alquiler y de renting de flotas de coches.

El importe medio que supondrá el nuevo impuesto sobre el CO2 de Cataluña será de unos 80 euros anuales. Lo que puede ser asumible para propietarios particulares de vehículos suma un sobrecoste importante para las compañías titulares de flotas de alquiler o de renting. El anuncio de la aplicación del nuevo tributo ha llevado a muchas de esas grandes empresas a matricular los vehículos en otras comunidades en las que se ahorran ese impuesto. Las ventas de coches a empresas acumulan una caída del 7,6% en Cataluña, en contraposición con un fuerte incremento del 45% en Madrid y del 24,5% en el conjunto de España.

La disuasión causada por el nuevo impuesto es también, según Fecavem, una de las causas del desplome del 15% de las ventas de coches de lujo y premium en Cataluña. Además, algunos concesionarios afectados por la caída apuntan al clima de inestabilidad política como explicación del descenso de las matriculaciones en el segmento de gama alta.