Llevamos una de las semanas del año en la que más se ha hablado del taller. Y no ha sido por el mantenimiento, las campañas de tráfico, los negocios ilegales, la subida del IVA o la crisis. El empujón mediático ha venido desde la Casa Real.

El Rey Juan Carlos ha sido sometido a una operación de su maltrecha cadera en el Hospital Quirón San José. Y desde su anuncio, con humor y campechanía, se ha comparado a si mismo con un automóvil que va al taller. Ya en la Cumbre Iberoamericana que se celebró en Cádiz lo anunció: "Como habéis podido ver, tengo algunos problemas de mecánica que han regresado estos últimos días y, por recomendación de los médicos, me veo obligado a pasar por el taller por culpa de mi maltrecha cadera". El símil continuó al llegar al centro hospitalario: "Hoy sí que voy al taller". Y, para finalizar, el Principe Felipe, cuando compareció ante los medios, continuó con la comparación: "Como él diría --en alusión a su padre-- el taller es muy bueno, los mecánicos también y el paciente es único, así que estamos muy tranquilos".