La fe puede mover montañas y su ausencia provocar desastres. No importa en qué o quién pero siempre es necesaria una pequeña ascua en la que creer, algo a lo que aferrarnos cuando nada más nos ofrece apoyo.
Llevar el coche al taller se ha convertido ??" no sabemos exactamente porqué extraños mecanismos ??" en un acto de fe.

La idea generalizada, la leyenda que circula desde hace años es la de que abandonas tu coche a su suerte; cuando entra por la puerta del taller lo hace a otra dimensión en la que no sabemos que ocurrirá y sólo cuando nos avisen de que ya está listo, volvemos a recuperar el control de su existencia; aceptando como bueno lo que el mecánico nos explique.
Pues bien, puede que esto no sea así exactamente, puede que la realidad sea algo diferente y que esa fe necesaria sólo sea una cuestión de confianza, un término algo más tangible y terrenal. Todo esto viene al hilo de un estudio realizado por GT Motive y CETRAA, “Percepciones de los Talleres de España por parte de los Automovilistas”; un informe realizado entre más de 400 automovilistas que debían responder a preguntas relacionadas con sus hábitos y percepciones cuando visitan los talleres de reparación.
Precisamente uno de los datos más impactantes del informe revela que la confianza es más importante que el precio a la hora de que el conductor elija un taller. Y son tres las variables que determinan esa confianza: el trato, la transparencia en la información y la rapidez en la reparación del coche.
Además de esto otras conclusiones que se extraen de ese informe son que sólo un 5% de clientes prescinde de la factura o que más de un 30% compara varios presupuestos, mientras que cas el 60% no lo pide nunca… sin embargo, el dato que más nos sigue llamando la atención es la necesidad de confianza del cliente.
Una sensación que sólo se consigue con un trato directo, llano, franco, con una comunicación abierta y simple que desde el profesional aclare cualquier duda del cliente, con un ofrecimiento de información clara y completa y por supuesto con rigurosidad y rapidez en las reparaciones.
Ya no es cuestión de fe, es sencillamente confianza. Y para alcanzar ese grado de entendimiento, sólo el profesional tiene la clave; la receta es bien sencilla.