Los conductores jóvenes actuales muestran altos niveles de ansiedad que se manifiestan en un comportamiento agresivo al volante. La incertidumbre económica, unos niveles récord de desempleo juvenil y los grandes desafíos como el terrorismo y el cambio climático han dado forma a una generación que es a la vez nerviosa y agresiva. Estas realidades complementan los resultados de un nuevo estudio realizado por Goodyear.

La encuesta, que analizó el comportamiento de 6.400 jóvenes conductores menores de 25 años en 16 mercados (15 países europeos y Sudáfrica), se diseñó para sondear la mente de los jóvenes y arroja algunos datos interesantes sobre los jóvenes al volante.
El estudio derriba una serie de estereotipos sobre las características nacionales. Los suecos, que en el estudio del año pasado eran considerados los segundos conductores más seguros por sus compañeros europeos, lideran la lista de conductores jóvenes agresivos, con un 83% que ha insultado a los demás y un 28% que ha hecho gestos obscenos con la mano. Los conductores jóvenes en Turquía, España e Italia están entre los que menos insultan a los demás (46%, 56% y 58% respectivamente).
Por el contrario, los conductores franceses muestran agresividad física y verbal, con un 78% que han insultado a los demás, uno de cada dos (53%) incluso ha frenado a propósito cuando un vehículo se acerca demasiado por detrás y uno de cada tres (33%) ha hecho gestos obscenos con la mano. Los jóvenes rusos y sudafricanos son casi igual de agresivos, pues casi dos de cada tres (63%) confiesan haber zigzagueado de un carril a otro con tráfico intenso para ganar tiempo (en comparación con una media europea de sólo el 28%).
Los hombres conducen con más agresividad que las mujeres, esto no es ninguna sorpresa
Por otro lado, los estereotipos de género están muy presentes en la carretera. El estudio muestra que los hombres son más agresivos que las mujeres y tienden a adoptar comportamientos peligrosos, como adelantar a más de un vehículo en una carretera de doble sentido (58% de hombres frente al 42% de mujeres), acelerar deliberadamente cuando alguien intenta adelantarlos (25% frente al 19%), acercarse mucho al coche que va delante y dar ráfagas para que se aparte (22% frente al 12%).
Un resultado interesante: los jóvenes conductores que viven solos son más agresivos que los que viven con sus padres. Son más propensos a insultar (73% frente al 63%), hacer gestos obscenos (31% frente al 25%) y adelantar a más de dos coches en una vía de doble sentido (49% frente al 39%). Quizá esto pueda explicarse por el hecho de que los que viven en casa tienen a sus padres disponibles para prestarles apoyo y consejos, mientras que los que viven solos se sienten más vulnerables y preocupados ante el ancho mundo.
La agresividad al volante parece ocultar un sentido de ansiedad profundamente arraigado entre los jóvenes conductores, en particular sobre factores externos que escapan a su control. Un 64% de los nuevos conductores está preocupado por los conductores bebidos en la carretera, mientras que el 63% teme ser golpeado por otro vehículo y a un 58% les preocupa sufrir una avería. Además de esto, los jóvenes también se preocupan sobre cuestiones globales graves. Posiblemente no sea ninguna sorpresa que el desempleo y la crisis económica estén en lo más alto de la lista, con un 61% y un 43% respectivamente. El medio ambiente y el terrorismo mundial suponen una preocupación menos inmediata, con un 27% y un 20% respectivamente. En el incierto clima actual, casi una cuarta parte indicó que encontrar trabajo era su prioridad número uno para el futuro próximo, mientras que un 21,5% afirmó que terminar sus estudios era su objetivo fundamental.
Los jóvenes que residen en países que se enfrentan a circunstancias económicas especialmente difíciles se muestran más preocupados. España se preocupa más por los conductores ebrios, con un 81%, con Italia siguiendo de cerca, con un 73%, y ambos países encabezan la tabla en términos de preocupación sobre ser golpeados por otro coche. Los países menos preocupados por todo, desde ser golpeados por un coche hasta sufrir averías en los frenos, son los holandeses, suecos y daneses, que han capeado mejor la crisis económica. Los sudafricanos muestran altos niveles de ansiedad acerca de la mayoría de las cuestiones y, en particular, sobre tener una avería en una parte de la ciudad poco segura o sufrir un robo, lo que refleja el mayor índice de delitos y la situación social más complicada de Sudáfrica.