Las carreteras convencionales son las más peligrosas, pues en se producen el 76% de los siniestros, y uno de cada cuatro accidentes resultan graves o mortales. En autopistas y autovías, donde se registran solamente el 24% de los accidentes, el más común son los alcances traseros a otros coches y las colisiones.

Esta es una de las conclusiones de un estudio realizado por la aseguradora Línea Directa en colaboración con el INTRAS de Valencia. Dicho estudio señala, además, que en tres de cada cuatro accidentes con víctimas lo que provoca el percance es una decisión errónea por parte del conductor.

El informe indica que, en el 73% de los siniestros, el conductor tomó una mala decisión al volante y apuntan que, en los últimos cuatro años, casi 130.000 accidentes con víctimas se hubieran podido evitar si los conductores hubieran sido capaces de valorar correctamente "los peligros de la carretera", como la densidad del tráfico, las condiciones meteorológicas o la maniobra del conductor.

En concreto, el 71% de los conductores accidentados que tomaron la decisión de adelantar cuando no debían en una carretera convencional acabaron en una colisión frontal o frontolateral, y más del 50% de los conductores distraídos se vieron implicados en una salida de vía en este tipo de carretera.

Entre los errores más comunes se encuentran las malas incorporaciones a la circulación, los giros incorrectos, los adelantamientos antirreglamentarios (como pisar la línea continua, adelantar en curvas de visibilidad reducida o hacerlo cuando la señalización no lo permite) o no respetar la distancia de seguridad.