El presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (Ganvam), Juan Antonio Sánchez Torres, ha solicitado la puesta en marcha de un plan integral de medidas para dinamizar el sector automovilístico que actúe en tres frentes para reducir la presión fiscal sobre el automóvil, garantizar la renovación del parque y favorecer el acceso al crédito.

Sánchez Torres -que representa a 4.600 concesionarios/servicios oficiales y 3.000 compraventas, entre otros colectivos- apuntó que sólo con un plan de alcance en el corto y medio plazo se puede recuperar un mercado estancado en niveles de los noventa, con una demanda un 30% por debajo del nivel de reposición. En los últimos años han dejado de entrar al parque tres millones de vehículos al retrasar "indefinidamente" el cambio de coche.
Para crear un marco fiscal adecuado e impulsar la renovación del parque, Ganvam propone junto con el resto del sector una fiscalidad orientada a gravar el uso del coche en lugar de la adquisición, eliminando o reduciendo el Impuesto de Matriculación del que actualmente están exentos sólo el 50% de los vehículos y adecuando el Impuesto de Circulación a criterios medioambientales.
En esta línea, plantean eliminar o reducir los tipos del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), ya que aunque concesionarios y compraventas están exentos de liquidarlo si revenden el vehículo dentro del año siguiente a compra, la crisis está dilatando los plazos de venta, impidiendo acogerse a esta exención y obligando a pagar un tipo mínimo del 4% que llega al 8% en regiones como Andalucía o Asturias.
Las soluciones fiscales propuestas afectan también a las personas físicas, al plantear una revisión de la tributación de los particulares con coche de empresa, de tal forma que se rebaje cinco puntos, hasta el 15%, el porcentaje del valor del vehículo que el empresario imputa en el IRPF al trabajador que disfruta de esta retribución en especie.
Asimismo, abogan por desgravar en el IRPF las cuotas de renting para particulares como ocurre en Reino Unido y Holanda, lo que favorecería el cambio de coche cada cuatro años, alentando la demanda y frenando el envejecimiento del parque. Al cierre de este ejercicio el 45% de los vehículos rodantes superarán ya los diez años, con los efectos colaterales sobre el medio ambiente y la siniestralidad.
Por otro lado, plantean también una serie de medidas orientadas a garantizar el crédito al cliente final y a las pymes distribuidoras para su circulante como, por ejemplo, líneas ICO con trámites administrativos mucho más ágiles y sencillos que los actuales, más "excesivos y disuasorios".
Asimismo, proponen que se facilite a las financieras o empresas de renting la recuperación urgente de los vehículos, principalmente industriales -que se financian al 100%- por impago de compradores o arrendatarios. De esta forma, se reducirían los costes de financiación y los vehículos no se depreciarían tanto ya que estas entidades tendrían más agilidad y flexibilidad para recuperarlos y ofrecer nuevos créditos a sus clientes.
En otro orden, solicitan la liberalización efectiva de las ITV´s lo que a juicio de Sánchez Torres pasa por implantar un sistema mixto similar al alemán, de forma que los concesionarios y talleres puedan realizar estas inspecciones con inspectores o peritos independientes.
"Ello se traduciría en mayor competencia y, por tanto, unos precios más competitivos para el consumidor final, por no hablar de la mayor disponibilidad de centros y de su cercanía, lo que permitiría reducir el volumen de vehículos que circulan sin control técnico y mejorar la seguridad vial", afirma Sánchez Torres.
En este sentido, insistió en la necesidad de endurecer las sanciones por incumplimiento de las inspecciones de ITV´s y establecer mayores exigencias en los controles. En la actualidad, el 19% de los vehículos que acuden a estas estaciones son rechazados y uno de cada cinco elude su paso por ellas cuando los fallos técnicos son responsables del 6% de los accidentes de tráfico.
Durante el encuentro con los medios, el presidente de Ganvam insistió en la importancia de articular distintos planes de ayudas para estimular la demanda y la renovación del parque por segmentos a sabiendas de que son "incentivos con retorno" que se recuperan fiscalmente. En la actualidad, el sector aporta 24.000 millones de euros anuales a las arcas públicas.
En este sentido, Sánchez Torres confió en que el Gobierno amplíe para el próximo año el Plan PIVE extendiendo las ayudas a los vehículos usados de hasta cinco años como ya se hiciera en planes anteriores como el Prever o 2000E.
En sus palabras tampoco faltaron alusiones a otro tipo de vehículos como los eléctricos, cuyas ayudas defiende se mantengan el próximo año, o los industriales que se han convertido en "los grandes olvidados del sector" a pesar de estar sufriendo la crisis "más que nadie".
El responsable de Ganvam insistió en la puesta en marcha de un plan de ayudas específico para vehículos industriales cuya demanda arrastra una bajada de entre el 20% y 30% debido a la caída del sector de la construcción, el transporte por carretera y la actividad de los autónomos.