Los actuales sistemas de asistencia ayudan al conductor a llegar a su destino de forma más segura y confortable. Mantienen la velocidad y la distancia, avisan antes de llegar a un atasco y, cuando llegan al destino, ayudan a estacionar en los aparcamientos más estrechos. En los próximos años, la empresa tecnológica Bosch ampliará las funciones de estos sistemas de asistencia.

En ese sentido, los coches van a funcionar de forma cada vez más autónoma; es decir, frenarán, acelerarán y maniobrarán de forma automática. Este asistente para atascos (jam assistant) estará activo desde 0 Km/h hasta 50 Km/h y cubrirá las situaciones de tráfico lento típico en atascos con retenciones.
Según los estudios realizados por el club automovilístico alemán, ADAC, los atascos supusieron, solo en Alemania, unas retenciones de 405 000 kilómetros. "El asistente para atascos ayudará también en tráfico denso, para que el conductor llegue de forma más descansada a su destino", dice Gerhard Steiger, presidente de la división Chassis Control Systems de Bosch. Las primeras generaciones de este nuevo asistente a la conducción de Bosch se fabricarán en serie a partir de 2014.
En los próximos años, la función irá cubriendo velocidades cada vez más altas y situaciones más complejas y, en un futuro, este asistente hará las funciones de un piloto automático para autopista (Highway Pilot) haciendo realidad una conducción completamente automática.
Al actual Control de Crucero Adaptativo, ACC, ya detecta a los vehículos que circulan por delante y adapta la distancia y la velocidad del vehículo a la situación específica. En combinación con el sistema ESP y complementado con una cámara de video, que detecta el carril, y con una dirección electromecánica se crea la base técnica para la conducción automática del vehículo.
El software correspondiente calcula las órdenes de conducción adecuadas para lograr una circulación segura yonfortable. El siguiente paso será el cambio automático de carril, para ello se van a requerir sensores adicionales en la parte trasera que detecten a los vehículos que se acercan a gran velocidad, así como el llamado mapa dinámico de navegación. A través de una conexión de telefonía móvil, este mapa puede estar siempre actualizado e informado sobre obras o limitaciones de velocidad en cada momento. Aunque el conductor seguirá siendo el responsable último de la conducción del vehículo, podrá limitarse a la supervisión y control de las distintas actuaciones.
Junto al ESP y la dirección eléctrica, Bosch fabrica también todos los sensores que se requieren para detectar todas las condiciones relevantes relacionadas con el conductor y su vehículo. Dependiendo de las funciones que el vehículo lleve a bordo, la detección frontal se obtiene de la combinación de un sensor de radar con una cámara convencional o estéreo.
Con el radar LRR3, Bosch dispone de un sensor de largo alcance muy eficiente que puede detectar objetos a una distancia de hasta 250 metros con un ángulo de apertura de hasta 30 grados. Mucho más económico, por estar concebido para el mercado de grandes series, es el nuevo sensor de medio alcance que se fabricará a partir de 2013. Este sensor tiene un alcance de 160 metros y un ángulo de apertura de 45 grados. Junto a la cámara multiusos actual con un sensor, Bosch ha desarrollado una cámara de video estéreo, que con dos sensores ofrece una visión espacial en 3D. Con ella se puede calcular exactamente la distancia y el sentido del movimiento de los objetos. Ambas configuraciones de sensores permiten realizar una frenada de emergencia inteligente.
La observación del tráfico que circula por detrás se realiza a través de dos sensores de radar de medio alcance adaptados que, con un ángulo de apertura de 150 grados, respectivamente, tienen un alcance de hasta 100 metros. Los sensores de ultrasonido del asistente para aparcar apoyan al conductor en espacios cercanos.
"La circulación totalmente automática llegará paso a paso", dice convencido Gerhard Steiger, refiriéndose al desarrollo de estas tecnologías. En ese sentido, primero será posible conducir de forma cada vez más automática en las autopistas a velocidades cada vez mayores, hasta que el llamado Highway Pilot asuma totalmente la conducción durante el recorrido por autopista. Los mayores retos están, por un lado, en el tráfico urbano, donde se tienen que tener en cuenta a los distintos usuarios de las vías públicas que llegan de diferentes direcciones y, por otro lado, en los conceptos necesarios para conseguir la seguridad funcional de los sistemas y que estos trabajen con total fiabilidad en todas las situaciones.