Ángel Madroño asesorará a un taller de Humanes al borde de la quiebra, este domingo en “Negocios al límite” (Cuatro)

Ángel Madroño asesorará a un taller de Humanes al borde de la quiebra, este domingo en “Negocios al límite” (Cuatro)

Ángel Madroño, gerente del taller talaverano Centro del Automóvil Pedro Madroño, brindará su experiencia profesional a un negocio madrileño de chapa y pintura, regentado por un padre y un hijo y ubicado en Humanes. Será en el próximo programa de “Negocios al límite”, este domingo a las 21:30, en Cuatro. Ángel Madroño explica que “la productora se puso en contacto con nosotros para que les ayudásemos como expertos por habernos convertido en uno de los mejores talleres de España, ya que fuimos la primera empresa de reparación de vehículos en tener los certificados 5 Estrellas de Centro Zaragoza y Calidad Oro de Cesvimap”, destaca.

En este espacio televisivo, presentado por la especialista en técnicas de motivación empresarial Beatriz de la Iglesia, son sometidos a “terapia” varios negocios que se encuentran al borde de la quiebra. Su objetivo es, servir de intermediario entre los propietarios del negocio con problemas y las herramientas que les pueden ayudar a revertir la situación, para lo cual recurren a la experiencia de un profesional del sector quien les brinda sus consejos.
En este sentido, Ángel Madroño explica que ayudaron al taller de Humanes sirviéndoles de ejemplo. “Pasamos un día entero en Madrid y luego ellos vinieron aquí a nuestras instalaciones, donde les enseñamos como lo hacemos nosotros: la forma en la que atendemos a los clientes, cómo reparamos los coches, los acabados, etc., para nosotros ha sido una experiencia muy gratificante”, subraya.
Según explican en el avance del programa en Cuatro, “cuando un empresario hace regalos desproporcionados a sus clientes para no perderlos, es que está al borde de la desesperación. Ese es exactamente el caso de Antonio, propietario del taller mecánico sobre el que trata esta tercera entrega”. A Antonio, el gerente del taller de Humanes, le califican como “un veterano profesional que, pese a su experiencia, no sabe gestionar la relación con sus empleados, entre los que se encuentran Aurelio y Richard y dos miembros de su familia: su mujer, Merce, y su hijo Cristian”.
El taller, ubicado en una zona de Madrid donde existen otros 84 establecimientos del mismo ramo, adolece en general de falta de profesionalidad, con unos operarios que no siempre consiguen reparar las averías que reciben. Sin embargo, la realidad del taller esconde problemas mucho más serios : la apatía y desmotivación de los empleados, la falta de autoridad de Cristian, que asume el mando en las frecuentes ausencias de Antonio y, fundamentalmente el carácter explosivo del jefe -temido entre su plantilla- y su falta de autocrítica. Antonio cree saberlo todo y su soberbia, unida a su desesperación por la falta de clientes, le ha llevado a desarrollar estrategias ruinosas, como, por ejemplo, regalar jamones a cambio de un arreglo de chapa y pintura.

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