En el imaginario colectivo de la mayoría de los conductores conviven un buen número de mitos y leyendas urbanas en torno a elementos del funcionamiento de los automóviles en áreas como la mecánica o el consumo. Pero, ¿cuánta verdad hay en estas premisas? De la mano del RACE, veremos a cuáles de las siguientes premisas debemos hacer caso a la hora de ponernos al volante de nuestro coche.

1. ¿Conviene dejar calentar el coche diésel antes de pisar con fuerza el acelerador? Por norma nunca debemos pisar a fondo el acelerador, salvo cuando necesitemos la máxima potencia (adelantamientos): un motor térmico necesita una temperatura idónea (a partir de 70 grados) para ofrecer prestaciones óptimas. Si exigimos altas prestaciones en frío, conseguiremos elevar el consumo, contaminar y reducir la vida útil del motor.

2. Después de un viaje largo, ¿es conveniente dejar el coche diésel unos segundos a ralentí? Sí, es conveniente. Si dejamos el motor al ralentí un minuto conseguiremos una buena lubricación del turbo hasta que baje de revoluciones la turbina; de esta manera, alargaremos la vida del útil del turbo.

3. Al cambiar de marcha, ¿debe pisarse el embrague hasta el fondo? Sí, cada vez que cambiamos de marcha se debe de pisar a fondo el pedal del embrague con el fin de facilitar los cambios de marcha, por el contrario encontraríamos dificultad en los cambios y rascarían las velocidades, produciendo daños graves en la caja de cambios.

4. ¿Es perjudicial llevar el pie apoyado en el pedal del embrague? Sí, es perjudicial porque estamos obligando al conjunto de embrague a un desgaste innecesario, lo único que conseguiremos es un desgaste prematuro e innecesario del mecanismo del embrague.

5. En un coche automático, no es necesario poner la palanca en posición N al detenerse en un semáforo. No, basta con pisar el pedal del freno. En paradas prolongadas lo aconsejable es poner la 'P' (parking) y freno de mano. La posición 'N' es únicamente para facilitar maniobras sin motor (equivale al punto muerto).

6. Lo mejor al dejar el coche estacionado es hacerlo con una marcha puesta. Sí, es conveniente porque en caso de fallo de freno de estacionamiento, la marcha actuará como freno. Existen otras casuísticas donde más que recomendable es casi obligatorio: en cuestas, siempre poner la marcha contraria al sentido de la pendiente.

7. ¿Es adecuado arrancar el coche con el embrague pisado? Sí, es recomendable. De esta forma, nos aseguramos que el motor no realiza ninguna maniobra sin control. Actualmente, los fabricantes de motores obligan a pisar el embrague para arrancar el motor, de otra manera no arranca.

8. El mantenimiento de un coche diésel es mucho más caro que el de un gasolina. Sí, los vehículos diésel son más caros de mantenimiento porque llevan más componentes mecánicos que un motor de gasolina.

9. El combustible premium, ¿optimiza el consumo del coche? Se reduce el consumo y conseguimos mejores prestaciones. Existen diferentes estudios en los que el ahorro varía en función de los kilómetros recorridos y el precio de los distintos combustibles.

10. Sobreinflar los neumáticos permite que el coche consuma menos combustible. No, lo único que conseguiremos es un desgaste prematuro de los neumáticos y reducir considerablemente la seguridad del vehículo.

11. Bajar puertos en punto muerto ahorra combustible. No. Nunca es recomendable, ponemos en riesgo nuestra seguridad y la de los demás vehículos. Siempre bajaremos usando el freno motor para evitar el calentamiento de los frenos y una buena refrigeración y lubricación.

12. Si el aceite ennegrece demasiado rápido, ¿significa que es de mala calidad? No, la misión del aceite es lubricar el motor y en este proceso se recogen impurezas y el aceite se envejece. En los motores diésel este proceso es más rápido.

13. Si no revolucionas demasiado el motor, éste aguantará más. Sí, una correcta utilización y mantenimiento alarga la vida del motor.

14. Saltar directamente hacia marchas discontinuas en la deceleración (sin usar el freno motor) es perjudicial para el sistema de transmisión. Sí, el uso incorrecto del sistema de transmisión/cambio genera averías y afecta a la seguridad del vehículo.

Vía | El Economista