El coche de la coronación de Felipe VI, caro de reparar y con recambios difíciles de encontrar

El coche de la coronación de Felipe VI, caro de reparar y con recambios difíciles de encontrar

El nuevo rey Felipe VI recorrió las calles de Madrid a bordo de un lujoso Roll-Royce Phantom IV de la Casa Real. Se trata del más lujoso e imponente coche creado por la marca inglesa. Es el único coche de Rolls-Royce que, al estar equipado con un motor de 5675 cm³ y de ocho cilíndros en línea, está específicamente diseñado para recorrer largas distancias a una velocidad reducida. Se considera, por tanto, un coche ceremonial para reyes y jefes de Estado.

El motor es un monstruoso 5.6 litros de ocho cilindros en línea que entrega 165 CV y capacidad para circular a 170 km por hora, lo que supone un consumo medio de 23.2 litros cada 100 kilómetros por ciudad. Ocupa 5,7 metros de largo y 1,95 metros de ancho, dimensiones similares a las de una limusina. La Casa Real española conserva tres de los 18 Rolls-Royce Phantom IV que fueron fabricados en el mundo. Debido a su exclusividad, es difícil y caro encontrar piezas en caso de reparación.
Su producción comenzó como un encargo personal del Duque de Edimburgo en el año 1949. La marca inglesa había dejado de producir los grandes sedanes de lujo tras la segunda guerra mundial, ya que las condiciones económicas de la Europa de postguerra no era la más boyante. Estaban únicamente destinadas a reyes y jefes de estado, por lo que de fábrica contaban con las plazas traseras blindadas y el anagrama de la marca estaba genuflexionado en señal de respeto hacia sus ilustres propietarios.
El Rolls-Royce Phantom IV llegó a España de mano del general Francisco Franco. Se compraron tres unidades, la primera en ser construida fue la versión de cinco plazas, con el chasis 4AF14. Esta versión es la utilizada con más frecuencia en visitas oficiales de estado o en actos de cierta importancia institucional. El segundo en ser fabricado fue el Rolls-Royce Phantom IV de siete plazas, con el chasis 4AF16. Pintado también en color negro, se encargó con un blindaje especial, que incluía los bajos y por el que se pagó 8.500 libras esterlinas, una verdadera fortuna para la época. El tercero y último, con chasis 4AF18, es el Rolls-Royce Phantom IV versión descapotable, que se convirtió en el más famoso de los tres, al ser el utilizado por los Príncipes de Asturias durante su boda en Madrid. Para cumplir con los estándares de seguridad necesarios en un evento de semejante magnitud, esta unidad fue modificada de manera importante, quitándole la capota original y acoplándole una coraza blindada en la parte superior, al estilo de los ‘papa móvil’. La transformación duró varios meses y pudo costar alrededor de 360.000 euros. Este ha sido el Rolls-Royce que se ha usado en la proclamación de Felipe VI como rey.
Hay que decir que Patrimonio Nacional posee estas tres unidades personalizadas de este Rolls-Royce Phantom IV, las dos berlinas, de cinco y siete pasajeros respectivamente, y la versión descapotable.. Hay otro en España, pero pertenece al Emir de Kuwait Abdullah III Al-Salim Al-Sabah y ahora mismo está en Museo de Coches Antiguos y Clásicos de Torre Loizaga, en Vizcaya.

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