Siete cosas que molestan a los clientes del taller

Siete cosas que molestan a los clientes del taller

Hace un tiempo, desde el Blog Ruta 401 de Loctite nos hablaban de las siete cosas que más pueden molestar a un mecánico. Ahora muestran la otra cara de la moneda y se centran en los clientes. ¿Cuáles son las cosas que más molestan a los clientes del taller?

1. “Aquí nadie me atiende”. Todo cliente que acude al taller cree que su vehículo es especial y que su reparación es la más urgente. Si bien muchas veces es imposible dar a cada vehículo la prioridad que su dueño demanda, es importante brindar una buena atención al cliente durante la entrega, reparación y recogida del vehículo.

2. “Esto no es profesional”. Los clientes que acuden al taller, sobre todo si es su primera vez, quieren tener todas las garantías legales posibles. Es necesario entregar un resguardo de depósito en el que figuren todos los datos del cliente y del vehículo, así como establecer si se va a elaborar un presupuesto o se va a realizar una reparación directa.

3. “No lo entiendo y nadie me lo explica”. La relación entre el cliente y el taller se construye con el tiempo, a base de confianza, por lo que es fundamental realizar una labor de información con el cliente. Atender sus demandas, responder sus preguntas, informarle sobre averías, reparaciones, facturas y, en definitiva, todo lo necesario para que el cliente se sienta seguro y confíe en el taller durante el proceso.

4. “El coche ya tenía que estar listo”. La mayoría de personas dependen cada día del coche para su vida cotidiana. El taller se convierte entonces en el centro de todas sus preocupaciones, y su insistencia al preguntar por el avance de la reparación de su coche puede llegar a ser preocupante para su salud.

5. “Colega, ¿qué le ha pasado a mi coche?”. El respeto al vehículo del cliente debe ser una de nuestras prioridades. Además, los dueños de los vehículos poseen un radar especial capaz de detectar cualquier desperfecto o resto de suciedad que (según ellos) no estaba ahí a la entrega del vehículo.

6. “El precio no es el acordado”. A veces, al reparar un vehículo, se descubren nuevos fallos o averías que deben ser subsanados y que, lógicamente, encarecen el precio de la reparación. Sin embargo, es algo que a veces los clientes no asimilan demasiado bien y suelen argumentar que “no es lo que le habíamos dicho al principio”. Por ello, siempre es muy importante realizar una diagnosis a fondo y, sobre todo, ser muy sinceros con el cliente, avisándole de que la reparación se va a encarecer y dándole razones de peso para esa variación sobre el plan inicial.

7. “Otra vez de vuelta al taller”. Es lógico que el cliente no quiera que aparezca de nuevo la última avería reparada en un plazo razonable de tiempo. De la fiabilidad de las reparaciones depende en gran medida el éxito del taller. Para que las reparaciones sean efectivas no sólo se necesita a profesionales cualificados, sino poseer las herramientas adecuadas y una organización eficiente, entre otros factores.

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