La nueva legislación establecería el fin de la venta de los vehículos diesel, gasolina, GNC, GLP e híbridos en 2040, ampliando ligeramente el plazo de circulación hasta 2050. En línea con el conjunto del sector de automoción y de los sindicatos, Ancera considera que “se deben establecer los parámetros adecuados y sostenibles con todos los operadores del mercado y las administraciones públicas para que la transición medioambiental se realice de forma justa, ordenada y prudente para que no se vea reflejado negativamente en el ámbito social y político, y que con mayor relevancia perjudicaría al ámbito laboral y económico del país y del conjuntos de los ciudadanos”.

Además, Ancera cree que, de esta forma, se estaría privando a los ciudadanos del principio de neutralidad tecnológica, el cual establece que cada individuo podrá elegir la tecnología más afín a sus necesidades y por el que la Unión Europea se rige.

El mantenimiento y recambios de automóviles pueden llegar a influir en hasta un 25-30% de las diferentes emisiones contaminantes que emite un vehículo

“La forma más efectiva de reducir las emisiones contaminantes pasa por la renovación del parque circulante, pues no tienen que ver nada en absoluto la contaminación de un vehículo Euro 6 que la de un Euro 1”, sostiene el presidente de Ancera, Miguel Ángel Cuerno, para quien si esta ley fuera aprobada, nuestro país podría tener dificultades sociales, políticas y económicas. “España no cuenta con las infraestructuras adecuadas para tener un parque 100% eléctrico: no hay suficientes puntos de carga, falta desarrollar la tecnología del eléctrico y disminuir su coste, por lo que se estaría privando, finalmente, al ciudadano de su libertad de circulación”.

En cuanto al compromiso de Ancera con el medio ambiente, Cuerno indica que “la distribución está plenamente comprometida con el medio ambiente y la calidad del aire, pero también está conforme con el principio de neutralidad tecnológica. Además, los datos manifiestan que generar la energía para un parque circulante puramente eléctrico contaminaría probablemente más que con vehículos de combustión circulando, por lo que debemos hacer una transición ordenada, prudente, correcta, en la que todos seamos partícipes y en la que el único foco de la cuestión sea el ciudadano y su bienestar social”.

Para finalizar, la patronal ha requerido al Ministerio un mayor protagonismo en el mantenimiento y recambios de automóviles, los cuales pueden llegar a influir en hasta un 25-30% de las diferentes emisiones contaminantes que emite un vehículo. Sería, en opinión de Ancera, “la mejor manera de reducir significativamente las emisiones contaminantes sin perjudicar a la sociedad ni a la economía y mejorando cualitativa y cuantitativamente la seguridad vial”.