Crédito y Caución ha publicado en su web un documento que sustenta sus previsiones de aumento de la insolvencia en el sector del automóvil y ello a pesar de que el comportamiento en pagos de la automoción se mantiene estable.


La aseguradora, especializada en el crédito al comercio, basa sus expectativas en que las empresas productoras y las empresas de alquiler muestran caídas en la compra de cerca del 30%. La continua disminución de la confianza del consumidor y el alto desempleo prefiguran un panorama sombrío para el resto de este año. A lo largo del 2.012 no se superarán las 700.000 matriculaciones, aumentando la línea descendente que se prolonga desde hace años.
El 90% de la producción española se destina a más de 130 países. La recesión en los mercados europeos en los que España vende tradicionalmente sus vehículos, ha llevado a la industria a buscar nuevos destinos de exportación. No obstante, de enero a junio, las exportaciones de vehículos cayeron un 21%, con cerca de 940.000 unidades vendidas en el extranjero.
Durante los últimos cinco años, se ha incrementado enormemente el suministro de componentes de automoción de bajo coste de países de Asia, Europa Oriental y América Latina, concretamente, China se ha convertido en una importante fuente de repuestos para los fabricantes europeos, japoneses y americanos.
Para el 2013 cabe esperar un nuevo descenso en la producción. Las perspectivas a medio plazo para el sector dependerán en gran medida de la evolución de la economía europea a la que está expuesto. El transporte de mercancías y animales también proyecta un descenso. A pesar de ello, el transporte de personas puede experimentar una ligera mejora.
Tras la caída de la producción en 2009, muchos proveedores han adaptado sus estructuras empresariales a la nueva realidad del mercado. A finales de 2010 y a lo largo de 2011 la situación cambió significativamente, gracias a un crecimiento en los pedidos, aunque en la última década la relación entre la mayoría de los fabricantes de automóviles y sus proveedores se ha centrado en la lucha por la reducción en los precios. Son muchos los fabricantes que han renegociado los precios con sus proveedores, dos o tres veces al año, en busca de los recortes de hasta el 10%, y esta tendencia parece que va a continuar, lo que provoca una constante presión en los márgenes, lo que afecta negativamente al rendimiento económico para los productores.