El precio del vehículo de ocasión mantuvo su tendencia alcista en el primer semestre de 2015 y cerró dicho periodo con un crecimiento del 3,7%. Así, un comprador que desee hacerse con un VO tiene que desembolsar un promedio de 13.354 euros, tal como recoge la plataforma internacional AutoScout24 en su 'Observatorio europeo de precios'.

 

No obstante, la recuperación de los precios del VO se ralentizó en el segundo trimestre, síntoma de que están volviendo a sus niveles habituales después del desplome que sufrieron en 2007 cuando los valores residuales cayeron entre 3.000 y 4.000 euros. En concreto, el importe de los coches de segunda mano creció de media un 4,7% en el primer trimestre, mientras que en el segundo lo hizo a un ritmo del 3,8%.

Esta evolución de los precios confirma la buena salud de un mercado que en volumen creció un 11% en la primera mitad del año, según los datos de Ganvam. Un mercado, además, que en lo que llevamos de 2015 destaca por su recuperación cualitativa, ya que las ventas de vehículos de entre tres y cinco años crecieron un 26,6% por el dinamismo de las empresas que recuperan el pulso inversor y están renovando sus flotas, empujando así al alza los precios.

Lo mismo sucede con los vehículos seminuevos, aquellos de hasta tres años, que incrementaron sus ventas hasta junio un 17,6%. Seminuevos y jóvenes proporcionan crecimiento sano al mercado y ayudan a que los importes se recuperen, frente a los vehículos de más de diez años, más baratos y que ejercen cierta contención sobre los precios al conformar todavía una importante masa crítica del mercado de VO.

En opinión del director general de AutoScout24, Gerardo Cabañas, "el crecimiento de las ventas de vehículos jóvenes, de mayor importe, ayudan a mantener la dinámica alcista de los precios del mercado de VO, pero no debemos olvidar que la mitad de las ventas siguen en manos de coches de más de diez años, lo que evita que la recuperación de los precios sea aún más ágil y enérgica".

Precisamente, esta recuperación podría ser más dinámica si los Planes Pive hubieran incluido incentivos al VO. Su exclusión de las últimas ediciones ha minimizado el principal atractivo del vehículo de ocasión seminuevo frente al nuevo, el precio, obligando a concesionarios y compraventas a reducir su importe para hacerlo más competitivo y vendible.