El modelo de negocio tradicional de un taller de reparación y mantenimiento del automóvil se basa en la venta de mano de obra profesional de sus técnicos. La venta de recambios, lubricantes y otros productos es una parte inherente a la del servicio prestado al cliente. Un taller debe pensar en vender y fidelizar a sus clientes ofreciéndoles todos los servicios que pueda necesitar para el disfrute de su vehículo.

El gerente del taller nunca debe olvidar el coste fijo de la mano de obra, el cual hay que vender cada día, siendo esta una tarea nada desdeñable. El recambio y otros productos son un coste variable. La diferencia entre ambos tipos de costes es obvia aunque se olvida con excesiva rapidez.

Para Proximity Customer, muchos talleres dedican excesivo tiempo en encontrar el mejor precio del recambio del día - a veces a costa de la calidad, del producto y del servicio al cliente -, olvidando en ocasiones la que debería ser su principal actividad "el servicio y la atención al cliente" como generadora de los ingresos reales.

Por tal motivo, la obsesión del gerente y de su equipo siempre debe estar enfocada en cómo asesorar y vender más a cada cliente, en cómo hacer crecer la cartera de clientes, en cómo entender por qué se pierden clientes y en cómo los compromisos con los proveedores deben respetarse para poderles exigir calidad y servicio a un precio competitivo.

Desde la firma todavía se sorprenden al encontrar a gerentes de talleres que, de forma ingenua, alardean de conseguir buenos márgenes en las compras, no gestionando para nada su empresa. Y es que, ¿cómo es posible que sepan que sus márgenes en las compras que realizan son buenos,  si no llevan una mínima gestión analítica contable, ni disponen  de una mínima organización administrativa, e incluso sin tan siquiera introducen toda la información en sus albaranes a través de un sistema informático adecuado, DMS?

Para terminar, hacen una mención especial, en estos momentos de cambios en las redes comerciales de talleres asistenciales del automóvil, a los gerentes que buscando el "todo gratis" no valoran los servicios añadidos que ofrecen ciertos proveedores. No son conscientes de que en estos momentos difíciles es necesario  buscar hechos diferenciadores en sus modelos de hacer negocio.

Estamos en un momento donde la componente emprendedora de los empresarios se ha quedado en letargo, lo que provoca que no tomen decisiones más allá de las preconcebidas y rutinarias. Es una pena que a pesar de que dichos gerentes ven la situación de su negocio en peligro, únicamente se limitan a maldecir el momento económico y a lamentarse de que el cliente es cada vez más exigente y quiere mucho por poco.