Los países de la Unión Europea han fijado en un 35% el recorte de las emisiones de CO2 que quieren exigir a turismos y furgonetas a partir de 2030, nivel que eleva la propuesta inicial del 30% de la Comisión Europea pero limita la meta del 40% que reclamaba el Parlamento Europeo. El acuerdo, alcanzado tras la negociación de los ministros de Medio Ambiente de los 28 reunidos en consejo el 9 de octubre, fija 2021 como fecha de referencia para la reducción del CO2 de los vehículos ligeros.

También se contempla una cláusula de revisión en 2024 sobre los niveles exigidos para 2030 y también de los niveles que se pedirán para 2035 y 2045, en función del desarrollo tecnológico alcanzado. Ese 35% en 2030, al que también se añade una senda intermedia de recorte del 15% de las emisiones contaminantes para 2025, supone el término medio defendido por España y sitúa el esfuerzo reclamado a la industria entre las posiciones más conservadoras, lideradas por Alemania, y las más ambiciosas, capitaneadas por Francia, informa el periódico El Mundo.

Por su parte, los fabricantes de automóviles han tomado nota de la posición común de los 28 Estados miembros. “Reducir las emisiones de CO2, sigue siendo una prioridad de la industria automovilística de la Unión Europea. Todas las marcas están invirtiendo de forma activa en sus gamas de turismos y furgonetas de propulsión alternativa, particularmente en los eléctricos”, ha declarado Erik Jonnaert, secretario general de ACEA.

“A pesar de que los niveles de reducción de CO2 acordados son menos agresivos que los votados por el Parlamento Europeo la semana pasada, todavía corren el riesgo de tener un impacto negativo en la competitividad de la industria, para los trabajadores del automóvil y para los consumidores”, advierte Jonnaert.

ACEA reconoce que el sistema de referencia para incentivar los vehículos de cero y bajo nivel de emisiones, según lo propuesto por la Comisión y los Estados miembros, da la señal correcta a la industria y a los consumidores. Sin embargo, la patronal sigue preocupada ya que el sistema basado en multas que aprobaron los miembros del Parlamento Europeo, en combinación con altas cuotas de ventas, no está en consonancia con la realidad y podría interferir con el principio de neutralidad tecnológica.

Desde la asociación europea remarcan que el acuerdo de los ministros de Medio Ambiente de los 28 estados miembros de la UE es “un hito muy importante”, que marca oficialmente el inicio del proceso de negociación entre la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo. En palabras de Jonnaert, “ahora llamamos a las tres instituciones a que trabajen hacia un acuerdo final que logre el equilibrio adecuado entre la protección del medio ambiente y de la industria europea y, al mismo tiempo, que garantice la movilidad accesible y conveniente para todos los ciudadanos”.