El segmento de los talleres de reparación de vehículos de la provincia de Granada destaca por el aumento de centros ilegales -alrededor del 30 %-, que agravan notablemente a los que sí tienen su actividad regularizada.

Esta complicada realidad la transmite la Asociación Provincial de Talleres de Reparación de Automóviles (Asemtagra), que agrupa a unas 700 empresas. Su gerente, María José Medialdea, asegura que los talleres ilegales están en auge en los últimos años y que a este tipo de negocios se dedican tanto los mecánicos que se han quedado en el paro como empleados que, pese a trabajar para tercera, optan por echar horas extras en locales ilegales.

Según datos facilitados por la Asociación Provincial, este tipo de práctica (30%) supone la desprotección de los usuarios de este tipo de talleres, en ocasiones por desconocimiento de los requisitos que deben reunir las instalaciones que sí están regladas.

"Cada vez que un cliente solicita un trabajo se formaliza la relación entre el taller y el usuario, que debe desembocar en la emisión de una factura. En los ilegales, por norma, no es así, lo que deja al usuario sin ningún tipo de garantía", considera Medialdea, que reflexiona: "A fin de cuentas, lo que transportan esos vehículos son vidas".

Los talleres legales tienen, por ejemplo, la obligación de acreditar la procedencia de las piezas que se han empleado en la reparación. Sin embargo, uno ilegal puede usar piezas del desguace que no se adecúen a las características del automóvil, recalca la dirigente. "Si el día de mañana tiene un problema, no se puede reclamar nada", concluye.