España cuenta con una industria de automoción consolidada que da empleo a dos millones de personas (directa e indirectamente). “Desde hace décadas, toda la cadena de valor que conformamos el sector español de automoción estamos realizando fuertes inversiones en I+D+i para poner en el mercado vehículos cada vez más limpios y eficientes”, aseguran desde la asociación, que destaca el compromiso del sector con la descarbonización, “pero debe hacerse de una forma progresiva y ordenada, con un plan concreto de medidas que tengan en cuenta factores medioambientales, económicos y sociales. Y, además, que permita seguir garantizando la movilidad de los ciudadanos, en sus diferentes modalidades”.

Una apuesta disruptiva únicamente por el vehículo eléctrico podría destruir una industria tan relevante en nuestro país, poniendo en peligro miles de empleos y la atracción de inversiones extranjeras

"Las tecnologías de hoy en día tienen que ser amortizadas para contar con financiación para inversiones futuras”, afirma José Portilla, director general de Sernauto, para quien también tiene consecuencias negativas para los usuarios. “Son miles las personas que no pueden permitirse cambiar de vehículo por circunstancias personales o profesionales porque la motorización 100% eléctrica todavía no garantiza una movilidad en condiciones plenas”.

“No es positivo generar incertidumbre en la ciudadanía”. En opinión de Portilla, “si lo que queremos es mejorar la calidad del aire habría que empezar por definir políticas para promover la renovación del parque y establecer un Plan para facilitar la evolución de las empresas del sector, especialmente, las pymes que requerirán de fuertes inversiones para seguir siendo un actor clave en la cadena de suministro de los vehículos del futuro”.

En declaraciones del responsable durante el 23º Encuentro del Sector Automoción, organizado por el IESE, Portilla ha defendido la neutralidad tecnológica y ha abogado por seguir trabajando en mejorar la eficiencia de los motores de combustión interna, tanto de gasolina como de diésel. También ha asegurado que apuestan por sacar del mercado los vehículos diésel y gasolina de más de 12, 13 y 14 años, que son los que "verdaderamente están contaminando de una manera importante las ciudades", junto con planes de incentivos para la introducción de vehículos más limpios, informa La Vanguardia.

Plantear en estos momentos una prohibición con plazos definidos de todos los vehículos con un motor de combustión interna (incluidos los híbridos) no es la solución según el responsable, “y más aun teniendo en cuenta que en España el despliegue de la infraestructura de recarga y el desarrollo del mercado son muy inferiores a otros países europeos de nuestro entorno".

Es engañoso trasladar a la ciudadanía que los vehículos eléctricos no emiten CO2, ya que sí lo hacen durante el proceso de producción de los mismos

Hoy en día, hay diferentes opciones de movilidad y, de esta manera, cada usuario puede elegir la que más se ajusta a sus necesidades. De ahí, Sernauto destaca “la importancia de apostar por la neutralidad tecnológica, que nos permita contar con un adecuado mix de tecnologías (eléctricos e híbridos, GLP/GNC/GNL, diésel y gasolina avanzados) para poder escoger en cada caso la más eficiente, hasta que la evolución tecnológica permita contar con vehículos cero emisiones”.

“Desde el sector de Proveedores de Automoción no podemos entender que el Gobierno esté trabajando en un borrador de Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energétic​a a espaldas del sector y, menos aún, que haya procedido a su difusión, generando confusión e incertidumbre en la opinión pública. Unos niveles de incertidumbre que pueden, desde ya, impactar gravemente en la competitividad de nuestras empresas y en el empleo vinculado a la producción de vehículos propulsados por las tecnologías señaladas por el Gobierno como objeto de prohibición futura”, concluye Portilla.

Desde Sernauto solicitan al Gobierno que “en la tramitación de la Ley del Cambio Climático, y otras posibles normativas, actúe con prudencia, conociendo y valorando en profundidad los diferentes aspectos que entran en juego, trabajando estrechamente con el sector a fin de alcanzar la mejor regulación posible para todos, sin poner en peligro el sector de automoción español y los empleos que genera”.